viernes, 8 de octubre de 2010

País telescopio: poema de Daniel Pommers

Vivo en un país antena, Con itinerarios; repleto de piedras, Fronterizo. Como en todo país, El dominio (extravagante/bribón) Atiende glamorosamente la opacidad De sus animalitos de dos patas. Existen Hoteles/Manicomios/Cárceles En fin, cualquiera si quiere Duerme abrigado. Puede que haya ratas en mi país, Pero las ratas no importan…ratoneras son los países: ni modo que habiten plagas en un país. Al observar los manierismos del poder, Su coquetería provoca una Tremenda, temeraria peculiar nerviosidad; Y menea nuestras extremidades, Incendiándolas. Se habla de un mercado negro Que chupa las entrañas de mi país, pero Igual, sobre cuáles mapas radican (licenciatura o testamento) para la perfecta anatomía de su apacibilidad. Hay bestias de arena movediza, Ocultadas entre la mueca histórica de las décadas… 

Plástico/envase/ciudad. Aunque nadie se atreve Al bullicio: cascaras, empresas, zorros y, monstruosos castillos hincados sobre la malta, El bambú La grasa, son atornillados En hígado y libido –revolucionándolos– Desvirgándoles con su bondadosa Lentitud. Por eso ¡tanto! Jubiloso Criminal A la cercanía al asecho… portador De biología anormal; Fanático disparate domesticado; De excitable descendencia sacremental; Calvario de fiscales/mentor de traje y corbata. Vivo en un país dopado; Domesticado a veces, perpetuo hipotáctico De la fiesta. Pero entre el baile y las canciones Una mecha se ha encendido. Vivo en un Caribe enardecido: ¿Telescopios/rifles/solidarios?

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