viernes, 8 de octubre de 2010

País telescopio


Vivo en un país antena,
Con itinerarios; repleto de piedras,
Fronterizo.
Como en todo país,
El dominio (extravagante/bribón)
Atiende glamorosamente la opacidad
De sus animalitos de dos patas.
Existen Hoteles/Manicomios/Cárceles
En fin, cualquiera si quiere
Duerme abrigado.

Puede que haya ratas en mi país,
Pero las ratas no importan…ratoneras son los países: ni modo que habiten plagas en un país.
Al observar los manierismos del poder,
Su coquetería provoca una
Tremenda, temeraria peculiar nerviosidad;
Y menea nuestras extremidades,

Incendiándolas.

Se habla de un mercado negro
Que chupa las entrañas de mi país, pero
Igual, sobre cuáles mapas radican (licenciatura o testamento) para la perfecta anatomía de su apacibilidad.
Hay bestias de arena movediza,
Ocultadas entre la mueca histórica de las décadas…
Plástico/envase/ciudad.
Aunque nadie se atreve
Al bullicio: cascaras, empresas, zorros y, monstruosos castillos hincados sobre la malta,

El bambú
La grasa, son atornillados
En hígado y libido –revolucionándolos–
Desvirgándoles con su bondadosa
Lentitud.

Por eso ¡tanto! Jubiloso Criminal
A la cercanía al asecho… portador

De biología anormal;
Fanático disparate domesticado;
De excitable descendencia sacremental;
Calvario de fiscales/mentor de traje y corbata.
Vivo en un país dopado;
Domesticado a veces, perpetuo hipotáctico
De la fiesta.

Pero entre el baile y las canciones
Una mecha se ha encendido.
Vivo en un Caribe enardecido:
¿Telescopios/rifles/solidarios?

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