martes, 16 de noviembre de 2010

Justo


Undercurrent, Jami Sieber

Quién en su sano juicio
no ha sido régimen
de contrariedad.

Quien no ha hecho espumarajos
de acrobacia sobre
otro templo –sobre viejos combates–
aderezado verdad,
fallado calma;
perezoso o desleal o incrédulo.

Quién a la perversión no ha
moldeado antecedente;
se ha dado un buche de sarcófagos y
pensado en enfadarse para luego juzgar;
Quién… ha sido
partidario/audaz/forma:
para la distancia para cicatrizar una
presunción inicua/violenta;

Patrocinada desde la quebradiza interrupción del otro.

Quiénes al ser sin entregarse… dejándose,
son custodiados.

Buena ciencia no suele ser
tal vez, obsequio,
comercio;
novedad puede ser, puede que sea
Soberana
Fortificante
Perfecta;

Entonces
dejaría caer su velo oculto.
Pero para el rencor, el embalse
de las diferencias es ministerio y panorama.
Y una vez sucedido,
existen formulas/pegamentos
suerte y descuido,
tonterías cuantificables;
un horripilante cinismo,
un estilo que cercena.

Hacemos como si hacemos ¿intrépidos?
cuando de inmediato
nos suavizamos al torpedo de la
Vulnerabilidad,
y se construye
(como la grima es predecible), cociéndose
atuendos de la reparación, del encubrimiento.

Nunca en ruta segura
…imperiosos; al eterno
Remate.

Tan sólo el dócil intento
dibuja vertebra, se acomoda,
pretende soberbia sin promoverla;

Entonces,
cuál ermitaña reliquia conoce metafísica
por entenderse sospecha…

En la ausencia, es mejor llevar piel sin tatuaje; pues
el mejor obsequio
aloja un poco de paciencia como única regalía;
y es nuestro temple —imparcial o colérico—
quien olvida toda su humanidad;

pero es la memoria
la oportunidad para desenterrarnos:
En mí el olvido nunca estará.



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