viernes, 27 de agosto de 2010

El juego del siglo es…

Porque sé muy bien que el juego del siglo no puede ser,

queriendo. Sin querer:

La paliza de la calle, pero no de cualquier calle ¡no! Calle de cara, que se te mete por la pestaña, por la camisa que se te ensució pero se ensució por la calle y que se junta como rompecabezas porque deben hacerlo a cada ciertas horas, en las mañanas y en todos los espacios

Con sus gentes con sus cambios de turno toda la gran grasa rica de olores al desayuno; pegándose a uno. Echar a caminar el reloj ahora.

Aquí están los reglamentos del juego del siglo No quedarse en el juego por puro mandamiento y, por andariegos ¡menos! Estar preparado en todo momento para correr frenar, bailar, entrarle por donde se le entra porque eso es así. Una rica espuma encima de rica batida de mantecado que, tiene de todas las maneras esas otras ricas cosas en otras partes de la cabeza así se dice. Por eso es que al ser uno regionalista, acaba siendo uno regimentalis pues por eso mismo: por lo rico deslumbrando, haciendo, dándose a cada rato lo que se merecen pero el juego del siglo, no reconoce variación tampoco experimentos, intentos sí algunas veces;

quiere echar a caminar y entonces “¿se le frecuentan a usted esos microbios del pensamiento?”piensa el juego amolándose los dedos. y se lambe las uñas para que sepas que te tiene bien velado sistematizado ,convertido, entendido usted

“¡entendido!” susurra a sus entrañas el juego:

Cuando el juego del siglo se hace soberano de las piezas en el tablero,

Hace trueques y sinfonías de la ventrílocuosidad;

Se viste se pone zapatos se rasura

Prepara un eslogan de su anatomía:

“Todo es un juego. Todo es un juego limítrofe de los días. ¡Tómenme! Otros juegos yacen oxidados porque son latosos, son como sermones. Pero este juego no. Este es el juego servilleta de trances.”

Adelante cómame para degustarme,

Chúpese los dedos y vengase y seguimos al jugueteo intermitente

de las relaciones,

de las ocultaciones de las tristezas pero

Entiéndalo de una vez

…dejarse convertir al tablero es calamidad de todos: nunca será opción.

Por eso despedazarse, calcinarse inclusive

ser decapitado por pensarse uno graduado de,

por emplear grafologías del Tablero

es legitimar es corriente es el error.

Porque somos piezas somos gusanos y ¡Benditos seamos todos! Pues afuera de la mesa de juego,

allá en otros entierros,

se cuenta que los errabundos se juntan y conspiran y respiran aire fresco. Dicen por ahí que lograron cortar la raíz… el asunto:

¡Que atrevimiento el de saquearlo todo para fraguar Tormenta…para romperse los Huesos!

La enfermedad del siglo es…

…Porque no es la bala, no podía ser
Efecto con judicaturas. Claro, porque no es
La Muerte la Guerra la avaricia
No podría ser causas con revanchas y con lamentaciones…
…estas son a mucho bocadillos, no podrían ser más.

La enfermedad del siglo es tan alimaña que nos
Convierte,
No da palmaditas
Nos quiere limpios y coquetos, tal vez usted diga
Que no es enfermedad,
Y que es natural, y usando todo verbo
Pueda, tal vez, si lo desea: Ungir Integrar Narrar
Todo evento; toda fauna civil concreto y lo que quiera usted en lo que usted quiera.

Y darle facultades de serpiente,
Y que todo pueda por naturaleza
Mudarse las pieles y arrastrase
Hasta la corriente de agua más
Pura y en ella bañarse para
Olvidarse y para acostumbrarse.

Pero así las acciones una vez contagiados
Con las import/excusas/ajenas al juego. Y juegas con una lupa.
Para quedarte en la única y para nada conjetura contradicción del asombramiento
Entonces, siendo el asombrado, convertido en estatua.

Entremos por si acaso
Y sentémonos, “ ¿cómo puede,
Mediante osmosis o mediante cantazos, existir tanta
Figura dura y esleta y pasmada?” Porque podría ser
Que la enfermedad del siglo, en vez de enfermarte convertirte en enfermo, te hace probeta
Y te hace virus y te le pegas a los tuyos y a los suyos de los tuyos y te
Les pegas y los tragas como aperitivo y te los chupas
Como golosinas y los dañas y los cambias y los moldeas a tu beneficio. Y ellos ni saben que son frutas deliciosas en canastas y que también las recogen y son
Alegremente digeridas por los suyos y entonces,
Cuando son añejadas en las paredes de otros
Cuerpos, se convierten en telarañas y en garras
Que dan pinchazos leves o constantes
De sus miserias y peleas; y dolores del
Mundo y que son pelotitas agrias y estúpidas
A las otras gentes contagiadas.

Es la enfermedad del siglo porque podría ser
La enfermedad de nuestro siglo.

Contrariada y esplendida -buscando ser comprendida, aceptada,
Invitada a cerrar, llevada a nuestro aposento:
La enfermedad del siglo no sabe si es
Mejor que duermas con los gusanos en el cementerio; o por el contrario
Si es mejor que vayas despeñejandote lentamente como un zombie.

Y que por las calles se esparzan tus orejas, tu ombligo, tu cuerpo y que te derritas
Y derritas el suelo.
Un tanto fuerte ¿no?

Ese encasillado vacio que convertimos
Al velorio y le gritamos que estaba obsoleto; entonces:
No entiendo no entiendes no hay solidarios.

Dicen que la cura
Para librarnos de la enfermedad del siglo la
Tienen custodiada desde hace mucho. A ver si organizamos una
Avalancha y nos apropiamos del suero… A ver si organizamos de
Una vez y por todas y nos administramos, y cada uno seamos
Administrador y empelado: puede ser que
Seamos la enfermedad del siglo,
Pero cada uno de nosotros podría
Avalancharse.

Al enemigo

Salimos a buscar bajo el terreno seco

de las llagas, ciertas válvulas de escape.


Entonces, luego de rompernos unas mil veces, se entiende, cruentamente,

que el escape: se aleja de mansedumbres,

de manuscritos de la verdad,

se hace cómplice chaperón. Residuo. Marejada.

Se manifiesta como chubasco y

zapato trampolín... ...y circunda nuestro lugar

hasta convertir los opuestos al opio

de la distancia de los garabatos,

de alguna vez. Entonces el Olvido.


Y el Olvido puede servir como luna para el conflicto:

lejos, desde, apareciendo. nunca constante.


El Olvido es una ampolla.


Una muletilla,

Por pañuelos frescos en pieles desgarradas

que se alimentan de

trances alimañas descomposición interferencias desaguadas que

nos permiten, con el peor de los prejuicios, creernos dioses:

Pensarnos abismo y pensarnos amputados de.

Pensarnos permutadores para la matemática

del perfumarnos hacía el porque sí.


Entonces la mecha se vuelve almohada.


Por eso el Olvido es amigo y le favorece solamente a Cosas como, Auschwitz,

la droga, también a: hambrunas plagas totalitarismos dictadores masacres

-de tramas de gobiernos de la muerte- así también a:

la Mentira traga orbes,

a la involuntad solidaria por desentendimiento,

a la conformidad -probeta de seres zombies-

Se hace profeta de fascismos,

xenofobias monotonías escalofríos anáforas despotismos homofobias:

Como para el Olvido es mejor el porvenir y el camino,

se construye imperceptible mediante acueductos de la esperanza

del perdón y de la mejora.


Cuando desinfla el ahínco del trauma,

nos suministra una golosina del ímpetu hacia

salubridades indoloras. hacía precipicios de la salvedad.


Y con el Olvido hacen alianzas

los exegetas del equilibrio desquebrajado,

los cirujanos de la mayoría,

los lobos y anguilas del Alto Mando,

los guardianes y gurdaismos de [izquierda, centro y derecha]

cuantificando paso a paso el importe

de sentido, emociones, de la justicia,

todo para inyectarle el reuma del esquema del mundo.

Y cuando el mundo se injerta en

retóricas sistemáticas del desalojo, del dinero,

de la hipoteca,

de la violencia y el miedo:

el mundo se resguarda en tumbas.

Se convierte en venganza,


Pero el Olvido debería recordar los siguientes vicios:

el vicio de sacrificarlo todo por la vida,

el vicio emprendedor de sabiduría,

el vicio de la denuncia,

vicio de la lucha

vicio del no rendirse.


Vicios nuestros de algunos,

que siendo Vicios como son:

No permiten -por imposiciones- dejarse hundir.

No se presta para -mediante sábanas ficticias del sufrimiento- doblegarse

No deja [nunca] -inclusive aunque no se quiera- de comprometernos

con el mundo.


Nos hace (a quienes no solo desean ver) combatientes.

en pie. con los pies en suelo certero. soberanos con cada manifestación propia.

Nos hace mundo.


Y aunque recónditos, endurecidos, aunque diversos:

Nunca mastodontes al servicio de la crueldad. Nunca engordados. Nunca al escape.

viernes, 13 de agosto de 2010

Ciudadano Alienado (o el Nihil-Ismo Pop)




"I laughed and shook his hand, and made my way back home. I searched for a foreign land, for years and years I roamed. I gazed a gazeless stare, we walked a million hills. I must have died alone, a long long time ago. Who knows? Not me I never lost control; You're face to face with the Man who Sold the World."


- Nirvana, The Man Who Sold The World


¡Ciudadano! aquel perteneciente al club de ordenamiento y distribución de corn syrup, con sus ways of doing things around here. Se denomina así a la criatura que se piensa con derechos especiales en algún servicio o producto, claro que por acreditarse mediante un identificador y una clave de acceso obtenidos con previo registro en el sistema; nunca de manera gratuita. La membrana celular (ese ser o no ser de algún frió Estado Incorporado) que crece y crece hasta que arropar al planeta entero en su mescolanza.

El ciudadano funciona olvidando, por su bien y el de todos, el lazo, la baba. Dar cuenta de la pleonexia deja llagas y legumbres; chicles y malvaviscos de brea, progreso y heroína. Bendita unidad política que entre derechos, responsabilidades y privilegios (o como le llamen ahora) se licua para restaurarse en el deslumbrante amanecer de Dios, éxtasis y voracidad moralista. ¿Votante, consumidor, chiquitín del Estado?

¡Ciudadano nihilista pop! sacudiéndose, re-meneándose hacia una dulce comunión con ese carrusel poblado que vertiginosamente no va a ninguna parte. Unas dinámicas , ese emplaste humano que transita, fornica, ladra y sospecha con mil y un estilos distintos, pero a su vez iguales.

"Toda la vida en las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación."

- Guy Debord, Sociedad del Espectáculo