jueves, 25 de agosto de 2011

Teletubbies: Obediencia In-consciente


Usando la versión para computadoras del juego de sobrevivir zombies, Left 4 Dead, el usuario flameknight7 creó Left 4 Teletubbies 1.1, un mod (archivo que modifica un juego original proporcionando nuevas posibilidades, ambientaciones, personajes, diálogos, objetos, etc.) que posibilita ver a los zombies en el juego como Teletubbies de la perdición. Este video del mod en acción muestra una escalofriante travesía donde los sobrevivientes del apocalipsis deben transitar de una localización en la ciudad insana a otro paraje, todo en un ambiente hostil repleto de un-dead Teletubbies. Apreciar a estas criaturas para infantes actuar como seres des-almados nos revela un aspecto de los mismos que pasa desapercibido; como estos encarnan la domesticación y canalización  del sapiente transformándolo en lo muerto en vida. El dinamismo que caracteriza a lo vivo se encuentra en plena fisura gracias a la voluntad racional de sintetizar y regular toda ecuación en su totalidad. Así que no es difícil imaginar como este experimento puede estallar, detonar and go horribly wrong. En las calles de la ciudadela yacen estos ciudadanos teletubbies unas monstruosidades y de-formaciones nefastas que con sus gemidos inteligibles nos acechan en la oscuridad.


Los Teletubbies son la metáfora y la herramienta de manufactura de convivencia, donde todo contexto (el hogar/fábrica/escuela interconectados y sincronizados al comienzo de cada día, a través de sofisticadas mutaciones de trompetas, flores y teléfonos, artefactos que dictan labores, cognición y el tacto de lo que significa el gozo) es lanzado a una sacra/vulgar regulación y domesticación de los símbolos/significados de lo que se supone que es la niñez y sus bases empíricas. 


Así se consagra el paso hacia/desde/a través/misc (d)el lenguaje; aprehender las palabras y los objetos que conducen/producen la identidad. Si bien recordamos, los Teletubbies brillan en colores justo al momento de entrar en interacción con artículos/productos que son de su propiedad, sus ‘favorite things’, (el scooter de Po, la bola de Laa Laa por ejemplo). Así se cultivan los Protocolos [circuitos] de Verdades [saberes] en el experimento corporativo-consumista, donde tus accesorios producen tus subjetividades, posibilitando una existencia cotidiana tecnocrática, que se imagina balanceada, inclusiva y “benevolente” al entrar en contacto con las barrigas televisivas de estas criaturas.

“Las imágenes que se han desprendido de cada aspecto de la vida se fusionan en un curso común, donde la unidad de esta vida ya no puede ser restablecida. La realidad considerada parcialmente se despliega en su propia unidad general en tanto que seudo-mundo aparte, objeto de mera contemplación. La especialización de las imágenes del mundo se encuentra, consumada, en el mundo de la imagen hecha autónoma, donde el mentiroso se miente a sí mismo. El espectáculo en general, como inversión concreta de la vida, es el movimiento autónomo de lo no-viviente.” [Guy Debord, La sociedad del espectáculo (1967), Capítulo 1: La separación consumada]

Hay conexiones, no causales, sino contextuales, entre el consumo, la ingeniería social correctiva/disciplinaria y el (omni)ecosistema híper-simbólico donde nada y todo es real.  Así funciona orden del Sol/Bebe cáucaso que nos da la bienvenida al programa mismo desde lo lejos, transmitido su luz de la niñez óptima; normalizada y repleta de teleologías tecnocratizantes detallando como participar, significarse e identificarse dentro de aquella utopía que siempre nos sonríe desde el mas acá, but closing in fast.

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