viernes, 9 de septiembre de 2011

Estar


Obediente y abreviado,
hinchado/maniático/rústico/
agotado. . .desconocido,
sin laceraciones;
podrido, también
adulterado por las
muchas gentes —con infinitas voluntades—
malolientes y descabelladas.

Paisano de una nubosa tierra:
siendo, calibrado y fértil.

Estar,
avinagrado/orientado/jugoso/mordisqueado y
herido, viviendo en el calor de
otra tripa;
ser violado por la maldición
del indecible y ser malcriado por
el lobo de los pocos. . .en el gaznate de
un monstruoso dominio.

Siendo;
servido, así como
es diligenciado un bocadillo
cuando estamos
borrachos
o
cuando se nos hace
tarde para ir a laburar.

Ni siquiera un buen
aperitivo podríamos ser,
quién sabe si somos
una grandiosa larva;
así tendría sentido esa
habilidad tan nuestra
de buscar la trinchera
más sucia del reino
para revolcarnos en ella:
“Porque mejores tiempos vendrán”,
nos decimos.

Estar,
graves/tontos/pesados,
con nuestros gobiernos de plástico
flaco;
haciéndonos,
incurables y delirantes:
ciudadanos de la perfecta colonia.

Somos;
aguantándonos
virulentamente
por
una
lacónica
esquina
de
la
conformidad.
Por Heberto Morales

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