domingo, 23 de septiembre de 2012

{Recuerdo Solar, Plantasia} por Nadya M. Echevarría

Abro esta fruta sólo por nutrir el ansia por una experimentar un sabor. Contentura de paladar diestro y atento a los jugos de verano que se dan en la paciencia que se extrae de la sed . Quiero que me llueva la boca, tal y como cuando por sorpresa brotan chorritos suculentos de gajos de china mientras se raspa la cáscara. Ricos aromas, aventura cítrica y molecular recuperadas en el tiempo a que mi cuerpo explora multiplicidad de signos que dentro mío se abocan. Chupo, escupo semillas mientras me animo a resumir como junto al pasar de las horas las raíces de aquel árbol buscaban por los fondos, bajo planicies y rocas, como tentáculitos agitados lamedores de mojadas tierras que los alimentaran. Así me allego hasta ti recordándote como cada día regabas el huerto a tu regreso de visitar tu Tierra Santa… porque como me dijiste: Fuera de la mente no existe nada que sea sagrado o profano o impuro en sentido absoluto, sino sólo en relación a ella… por eso los juegos para dominar nuestra lengua ejercitando nuestros paladares. Por eso adentrarse a interrelacionar como un olor seduce, en contracanto con mis dedos agrios por otro recuerdo solar. Disfruto la música colosal, me muevo en su curvaturas que se enrollan rodeando mis brazos, líneas milenarias acompasadas al reverso de mi vista que se despierta en tu tierra, oyendo tu voz que canta palabras con nuevas sintáxis. Bañabas cada palabra con aceite de tus flores favoritas, reproducías significados nuevos que en acuerdo con tu cuerpo se abrían al silencio del nuevo orden que desencadenabas y rompías con un grito. 

Nota 1. Uso el tiempo como un procesador de rastreo medioambiental, sintonizo mi canal sensorial con una nueva trayectoria y atajos entre comunicaciones químicas con las que escapo del sistema de control. Uso mi cuerpo como tecnología, trabajo por que no se convierta en obsoleta sino que sobreviva y se sustente contra la automatización que ensambla cada ruta de pensamiento al servicio de la ciencia capitalista. Si hay un control tan grande, es porque se opera desde un minicontrol. Naturalezas adaptables al poder que las sitúa en favor de la distribución de riquezas, dominancia biológica, lógicas trasladadas siempre bajo jerarquías acomodadas por un plan de desarrollo subordinando al intelecto mitigado en sus “excesos”. 


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