jueves, 17 de septiembre de 2015

CERVEZA Y CASTORIADIS


No hay nadie, pero hay alguien escondido en las puertas.
Silvina Ocampo


el océano atiborrado en mis ojos
en las bocas de una reina invisible
parecidos a ella son el sol y sus hijas
con dedos uniformes, con siglos de soltura

ese plato de rayo en mortalidad
y un entenderse en cerebros microbio

la primera cama de infancia para vivir en esta isla
mi otro rostro que habla de paz
de una canción para sentarme cómodo en el mueble

es hora de lamer el cuerpo de los ángeles
rociar mis colores sueltos en la herida de una lengua
de volver a itinerarios de una sola llave
de andar en el teukhein
de tocar el pasmo de la noche.

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