martes, 27 de diciembre de 2011

Tiempos y Espacios en Dark City; la Fábrica de tu Con-Ciencia

Lo que somos, nombre, familia, tradiciones, lenguaje, comunidad, dolor, colecciones de apatía y empatía, indiferencias y llantos. ¿Pero, de dónde brota toda esta experiencia íntima?  Toda una orquesta de auto-regulación, de funcionamiento no racionalizado, queda inmóvil, desgastado y atrapado. Como se manufactura una existencia, un contexto, un YO que lo experimente y luego cubrirle la experiencia de cualquier sospecha que todo lo que este individuo conoce como bueno/malo, eterno/pasajero es totalmente arbitrario. Pero en sostener su autoridad se erigen discursos bien dotados al descuartizamiento y reinvención de lo natural. Estos entrepreneurs, técnicos del átomo y el simulacro necesario, se lanzan a la última investigación. Dado que la vida humana es tan fácilmente simulada en modelos psíquicos y neuroquímicos, ¿dónde exactamente está esa esencia, esa chispa de lo que sea que los menea? Lo posible.


[Observando desde su microscopio, va mezclando el coctel de memorias] “Let’s see, a touch of unhappy childhood, a dash of teenage rebellion, and last but not least, a tragic death in the family” -Dr. Schraber, Dark City

Aquí doy fe de la historia de Dark City (1998), ciudad destinada a transmutarse eternamente, no sin memorias, sino con demasiadas de ellas, recicladas a través de sus buenos ciudadanos siguiéndole la pista a la última verdad. Esa identidad personal, conjunto de saberes espaciales y temporales en memorias sobre las categorías que identificamos como el self ultra racional, lo que profesamos que somos. Esta ciudad, como la mayoría no da cuenta de todo el andamiaje que la construye a diario, (such is life). Ya que los experimentadores, llamados los Strangers, activamente cambian los contextos que perciben los subyugados, ignorantes de los cimientos de sus creencias y del gran experimento que son sus vidas. Estos Strangers ponen a dormir a los sujetos humanos, y cambian sus circunstancias y posicionamiento através de la ciudad. La ciudad se reinventa repetitivamente, literalmente el espacio y el tiempo se recoge y expande, sincronizándose para acomodar los cambios de con-ciencia que ese cuerpo tendrá. Se le cambia la ropa, los parientes, la casa, los problemas, los complejos, los amores, en fin sus memorias de algún presente, pasado y porvenires que se atestiguan, se ambicionan o entristecen. Los Strangers construyen el contexto material, lo percibible a los sentidos además el Dr. Scrhaber, le inyecta los imprints neuroquímicos directo al cráneo de los buenos habitantes de esta ciudad, que no puede verse a sí misma, que no quiere verse a sí misma. Los sujetos humanoides en la ciudad despiertan como si nada pasó, he así como estos empiristas galácticos hacen sus acercamientos teóricos sobre el Alma que buscan. Las memorias posibilitan la elaboración de estos pasadizos que llamamos identidad, nuestro Yo. La elaboración del Yo, de las multitudes, se basa en si en la construcción de ciertos contextos, los tiempos y los espacios, referentes necesarios para manifestar un mundo, y luego la lluvia de imágenes sensoriales vivas. Todo identificado y colapsándose amistosamente hacia la repetición se signos.


[El Dr. Schraber esta en su laboratorio enorme, tocando sus pociones y enzimas, listo para la manufactura de alguna nueva identidad necesaria, y se consulta] “These do bring back memories. This one is still warm. What is it? The recollections of a great lover? A catalog of conquests? We will soon find out. You wouldn't appreciate that, would you, Mr. Whatever-your-name is? [Le comenta a un Stranger]  Not the sort of conquest you would ever understand…” -Dr. Schraber, Dark City

El sapiente se construye mediante sus memorias, a las que organiza mediante aparatos cognitivos de lo que creemos, de cómo nos organizamos y nos organizan las narrativas que vanaglorian lo esencial para nosotros, los sujetos consumidores y sociables. El sapiente entiende sus categorías arbitrarias para navegar en el mundo, arriba, abajo, izquierda, derecha, profundo, superficial. Apre(he)ndemos que es lo bueno y lo malo, lo beneficioso y lo perjudicial. O al menos pensamos que lo sabemos, porque esta información viene como una avalancha, todo un firmamento de cosas que son en si mismas, lo bueno, familia, nación, patria, dios, leyes naturales, y presuponemos como sapientes tan racionales. ¿Pero qué pasaría si todos nuestros referentes necesarios para cualquier Yo, del espacio y el tiempo fuesen trastocados? ¿Eso de seguro afectaría  nuestra identidad, nuestras numerosas experiencias químicamente almacenadas, no?

Manufacturando la variable ambiental y natural

Los kantianos nos prometen parámetros de la racionalidad y sus diablillos, ese rígido Yo está dado, tiempo y espacio, pero lo que nos hacía in-dividuos, todas nuestras memorias (o falta de esta), nuestras consideraciones de lo que somos, lenguaje corporal, temperamento, esa vocecita que identificamos con nuestro nombre propio, que navega el mundo y lo experimenta, se ponen a la prueba. Esos signos  que contienen la actividad, estos referentes nos parecen ser tan sólidos e inaccesibles a cualquier alteración, manipulación, simplemente son default, la base de la experiencias. Muchas variables de lo que hacemos están atadas a lo que la gente es. Como sapientes aprendemos un sinnúmero de rituales y roles del mercado público, los modus operandi de las cosmos visiones, buenas especificaciones de lo que es real/irreal, esencial/no esencial. Pero no damos cuenta que gran parte de nuestras realidades esenciales, son meras percepciones, son delirios de grandeza, necesitan que alguien neutralice y encante una posición del universo, y cubra a los prejuicios en deleite de seguridad, de lo familiar, de lo natural.


“You, your joys and your sorrows, your memories and your ambitions, your sense of personal identity and free will, are in fact no more than the behavior of a vast assembly of nerve cells and their associated molecules” -Francis Crick, The Astonishing Hypothesis: The Scientific Search For The Soul

Francis le da prepotencia a su biologicismos en los procesos de explicar el comportamiento humano. El dato, como ocultadory  blando narrador de los asuntos humanos necesariamente tiene que regular, inventar una continuidad entre hechos distintos, y normalizarlos. Por lo tanto, la labor de descubrir el mundo, lo construye y los sistematiza. Estos empiristas agobiados por la irracionalidad del mundo optan por aislarse en conceptos de racionalidad exacta. Pero traspasaron las ansias metafísicas por el alma jehovanística por unas ansias  metafísicas de la perfecta racionalidad humana. Como Yo-es racionales tenemos roles que nos son adscritos mientras socializamos y nos entregamos a la vida significada, estas pautas, reglamentaciones, y memorias de estas, son el cimiento de nuestra identidad en el océano de lo recordado y lo no recordado. Es sugestivo apuntar hacia donde se ha relegado la experiencia en el método científico, ahora se traslada a una fantasmagórica cuantificación regulada, una posibilidad entre muchas otras posibilidades, rigiéndose por algún signo coordinante. Nuestras identidades y los roles que se asocian a estas, posibilitan y son posibilitados a su vez por dispositivos de responsabilidad y prejuicios naturalizados. Buscamos esencias en las cosas y las hacemos nuestras, parte de nuestras historias íntimas.

“La memoria es redundante: repite los signos para que la ciudad empiece a existir.” - Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles

Nuestro nombre, nuestros fracasos y nuestros amores y todos sus opuestos, lo que hemos sufrido y agobiado; ese aprendizaje del contacto con el día a día. Eso también puede ser sistematizado y controlado, los arquitectos-administradores moldean nuestras percepciones. Y si el Yo puede ser emulado, esos serían los parámetros de nuestra construcción del mundo, la maquinaria, la victoria del dato sobre las relaciones y posibilidades del organismo con el mundo. De ahora en adelante pueden ser re-creadas, simuladas, hasta los últimos detalles íntimos de ti. Los Strangers, piensan la vida más confiable si todo fuese una simulación, una serie de experimentaciones continuos de unos chiquitines que se hallaron sin meta narrativa y ahora la indagan en toda vida utilizando los mismos cansados aparatos conceptuales; en simulacros de vida cotidiana, de alguna no-ficción inventada por algunos moradores de infinitos espacios. Todo referente del alma se trata de hecho de no encajonar la vida y  andar buscando a trozos de Dios en el mundo micro atómico en el nombre de la Ciencia.

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