lunes, 31 de diciembre de 2018

POESÍA DE GABRIEL CORTES SERRA

Paul Valéry, etching from 'The Graveyard By The Sea' (1926)


NO HAY POESÍA DESPUÉS DE LA MUERTE

Y me pregunto
de dónde surge esta impaciencia
por morir tan pronto;
que yo me desespero con angustia
de no saber si podré leer
todos los libros
antes de saltar de un tercer piso y caer
de tal manera dejando esparcidos
mis sesos por el asqueroso pavimento.

Que todo es una mierda
no saber qué hacer:
beberme un café o renunciar a la vida
en ese dilema
yo voy camino y la cabeza
me duele de tanto joder con la misma
cosa que me grito a mí:
“Gabriel, que pendejo tú eres
queriendo morir por un poco de arte.”

Pero es también ese tormento
lacerante y vivido, que conservo y alimento
dentro, en mi cuerpo  
lo que todavía me sostiene vivo
y me digo, me repito:
“Gabriel, tú no puedes quedarte aquí
por mucho tiempo, así
que hazte loco y pierde la cabeza,
deja tus heridas sin atender.”

Y así que caminaré, danzaré
en delirio cayendo sin caer de un puente
porque no hay, no existe,
no hay poesía después de la muerte.
Pero seguiré, no tengo otro remedio que seguir,
(La sangre hace torbellinos si no la suelto)
y me lanzo a reír
porque esta es la vida que me escribo
de alcohol y sexo casual.

Porque los besos, ya no se me dan
(Es más fácil meter y sacar bicho de un culo)
que empiezo a pensar
lo que no vale la pena intentar
cuando existe otra clase de poesía
más exigente y sin decoros, de una violencia
que me invade con el dilema de morirme
¡No sé, puñeta no sé!
pero antes, iré por un café.

Y me vuelvo a reír
porque solo yo, me saboteo la vida
como si me sobrara igual que un gato, y antes de morir
lo más cabrón, es que una taza de café
basta para salvarme, para volverlo a pensar
y no suicidarme,
por un día más, tal vez porque
no hay poesía después de la muerte
y aún así, por poesía yo moriré.



MI REDENCIÓN

Cuando la soledad me visita,
el filo de una navaja la piel me acaricia.

Esta noche
le pregunté a la Muerte
si tú estabas bien
mucho antes de llegar aquí
le pregunté a la Muerte
si tú aún me extrañabas, que tanto sin mí
te sientes perdido, triste de morir.

La Muerte guardó silencio.
¡Qué afiliado fue ese maldito silencio!

Nunca he dejado
que la tijera y la navaja se oxiden.
Deberías tú mírame desnudo.
Mi cuerpo no es el mismo; el abdomen
donde tantas veces dormiste
ha sido flaqueado con heridas que no cierran,
¡Si pudieras verme, si pudieras tocarme!

Conozco bien mi tristeza,
me persuade para quedarme en cama.

Pero yo, me quiero ir;
existe un abandono en mi corazón
que no, me deja dormir
los cigarrillos se me acabaron
pensando en ti,
esperando que yo en tus ojos
regrese a vivir.

La Muerte me acompaña en el silencio,
pero la navaja es mi único consuelo.

Esta noche
le pregunté a la Muerte
si contigo yo me volveré a reunir
mucho antes de llegar aquí
le pregunté a la Muerte
si algún día yo dejaría de sufrir
esta culpa, este mal de abandono.

Tengo en la memoria
el golpe del remordimiento
y la cafeína, en mí ya no tiene efecto.

La Muerte me confiesa algo con sus ojos,
pero yo lo niego, yo me hago el ciego.
De ti no me quiero despedir
y el problema no es morir;
el problema es que lo deseo repetir
una y otra vez; sentir
como el alma se me escapa por ti.

Todo lo que deseo es amarte;
obtener mi redención
así sea con la bendición de la Muerte.



DOS CUERPOS

Desearía tener dos cuerpos:
uno para amarte
y el otro, para destruirme.

Me gustaría
que tú, no tuvieras que ver
las cicatrices
cuando me quitas la camisa

Daría cualquier cosa
por no ser así,
aferrándome a la navaja;
preocupándote con mi tristeza,
con mis ganas de morir

Sería bueno
tener otro cuerpo,
sin rutas,
con relieves que dibujan mi dolor

Donde tú puedas besarme
sin temor
a que mañana, ya no estaré

Quisiera yo
decirte, hacerte entender
lo difícil
que es para mí
vivir
en este cuerpo
que no,
me pertenece

Esta depresión
con violencia me golpea sentimientos
de abandono en mi corazón;
hace mis párpados
fundir carbón

No puedo salir de la cama,
Esta depresión me hace sentir pesado
y aún así, ligero como la nada

Me hace sentir
como si no importara el mañana;
Y la navaja, es mi única
oportunidad para contemplar
la Muerte desde mi cama

Desearía tener dos cuerpos:
uno para yo nacer,
vivir el amanecer en tus ojos;
el otro, para hundirlo y nunca volver.

Me gustaría ser
como tus “buenos” amigos;
esos amigos
que siempre miran al cielo
y cierran los ojos
antes de reír;

Esos amigos
que nunca me van a entender
siempre me juzgarán
porque no saben,
no saben
que se siente vivir muriendo

Quisiera yo
poder, al fin librarme
del dolor
sin tener que bañarme
en licor;
que tú puedas dormir
sin pensar que esta noche yo voy a morir

Desearía tener dos cuerpos:
uno para que tú me puedas sostener
hasta finalmente sanar;
el otro, para yo desaparecer
y en la muerte, olvidar.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Seis fragmentos poéticos por Emilia Elizabeth Chamba Vargas (Ecuador)

Hermann Alfred Sigg, 'Lovers Embracing' Aguafuerte


Hoy no extrañé sus brazos, me distraje con la lluvia que caía sobre mi rostro, humedeciendo mis ojos resecos por tanto sol del mes de junio. Pensé escribirle un poema, de esos que él solo podría descifrar, aunque no fue de inmediato, tuve que escudriñar mi corazón para poder encontrarle. Esta noche ha sido tranquila, demasiado silenciosa, tal parece que es domingo pero apenas es lunes. ¿Sería este el lugar donde quiero permanecer, alejada irremediablemente de él?

A veces solía sentirme floja, lánguida, obscena; bueno, solía sentirme varias cosas a la vez que miraba de reojo, estaba él iluminando mis ojos. Me pregunto ¿Adónde ha ido? Digiero y remuevo estos pensamientos frecuentemente, quizá se perdió en la mirada de alguien más olvidó que existía la mía. Olvidó que existía la mía. Afortunadamente elegí buscarlo, aun sabiendo lo que provocaría, deseaba escuchar su respuesta; no me hallaría a destiempo ya que, "algunas palabras dichas a tiempo valen más que un discurso que agravaría la difícil situación". Todo se disolvió, los recuerdos decidieron distanciarse, porque él se los llevó consigo, arrebatándome de las manos sus manos, soltando maravillosamente el hilo que nos unía, que idealicé fuerte e incapaz de romperse. Lo comprendía pero estaba incómoda, porque me daba miedo sentirlo.



*    *    *


¿Qué hay en su rostro que invade completamente mis pensamientos? ¿Acaso será su mirada tan despreocupada y sin interés que me mira?, existe algo en él que me perturba, más allá de la forma en la que piensa. Me atrae profundamente su presencia, deseo abrazarlo fuertemente extinguiendo totalmente mis miedos. Es frío, es cierto, pero también es tranquilo, maravillosamente tranquilo y enorme, como el tranquilo espacio frío en que se mueven las estrellas. Él, tan inteligente, sano y seguro, tiene por lo visto también sus fantasías y sus estados crepusculares. Podría mirarlo toda la noche, apreciando cada una de sus virtudes y desolaciones. No comprendo porque lo necesito, quiero verlo nuevamente y permanecer en silencio tan sólo sintiendo su respiración. Estando a su lado la espuma de la dicha momentánea salta con frecuencia tan alta y deslumbrante por encima del mar de mi sufrimiento, que este breve relámpago de ventura alcanza y encanta radiante regocijándose dentro de mi alma. Él, es tan lejano a mí, que irremediablemente me atrae y seduce.



*    *    *



Gustav Klimt 'El Beso' (1908)


Esto es lo que he llegado a sentir por usted, más allá de su indiferencia, hostilidad y arrogancia; jamás permití que su comportamiento hiciese énfasis en los sentimientos que precisamente le pertenecen. Quizá se confunda al leer este fragmento, pero me he tomado el tiempo de escribirlo y he puesto toda la voluntad y júbilo para que a usted le llegase a cautivar, lamento no tener el privilegio de mirar sus ojos mientras evoco de mi boca " un te quiero ", es una lástima inmensa no estar a su lado acompañándolo en todo momento, debe entender que vivo en una constante aflicción porque usted se encuentra lejos, requiero de su calidez en los anocheceres fríos, idealizo asiduamente su rostro junto con su cuerpo , aunque indudablemente lo que me fascina es su mente, la manera tan innata que tiene para suscitar charlas inacabables de cualquier fijación, constantemente sollozo en secreto, porque no logro relegarlo dentro de mis pensamientos , usted me duele , ha impregnado su esencia en mi pecho. Muy a menudo hago mención en lo que verdaderamente lo distinguía de aquellos hombres que han pretendido establecer vínculos conmigo, de hecho recuerdo con sutileza la forma tan maravillosa que incluía ciertas alegorías en cualquier conversación, es por eso que usted me deslumbró, acabó sometiéndome a través de sus palabras, era dichosa al tan solo poder leerle por las madrugadas. Debe saber que soy una mujer apasionada, le manifiesto algo; he fantaseado con su cuerpo sobre el mío , besándome paulatinamente los labios, rozando sus manos por todo mi sólido cuerpo, desarraigando todos los ropajes que me cubren, lo quiero arduamente haciéndome el amor, deseo sentirlo solo con usted. Tengo recelo de que aparezca alguien más en su vida y se adueñe del amor que usted llegase a gozar, sé que estoy siendo avara, pero como no podría serlo, si jamás lo he disfrutado, si no le he estrechado su mano cuando usted se sentía triste, tan solo le he otorgado la franquicia de leerme y desvestirme el alma. Padezco al no tenerlo cerca, es un dolor inmenso que cada vez se engrandece cubriendo mi existencia. Francamente lo estimo y ansío para mí en su totalidad, perpetuamente he tejido mis propias conmociones por usted y le he concedido el privilegio de que las descifre. Lo pienso a diario y no me deshonra en absoluto, se ha ganado mi admiración. Usted es aquel único hombre que sobrepasó las fronteras de mis expectativas, fue muy listo y seguro de sí mismo como ningún otro. Si alguna vez dispone de su tiempo para venir a verme, estaré esperándolo con los brazos descubiertos para recibirlo, pero si usted no se siente a gusto y cobarde para confrontar sus sentimientos y decide postergarlos, yo tal vez me hallaré muy lejos de aquí en compañía de alguien más; así que no tarde demasiado que los días pasan sin ser vistos. . .



*    *    *


Siempre te recordaré, aunque hayamos perdido el entusiasmo de leernos, nos encontremos distanciados y nuestras miradas jamás hayan chocado provocando una enorme explosión, a pesar de que tus manos no sintieron las mías y no se pudo capturar el momento tan esperado: en el que tú rozaras tus dedos sobre mí espalda deslizando tus energías sobre mi cuerpo, a pesar de que jamás llegué a escuchar tu risa ni tus sollozos, las palabras escritas constantemente se modificarán y se volvieran a reescribir sin ser vistas-sin ser cumplidas, aunque inevitablemente el tiempo y la distancia hayan irrumpido nuestro camino-nuestro propio destino, aunque el soňarnos todas las noches y forzando nuestra mente a establecer una sinfonía de anhelos no se pudieran coordinar, porque mientras danzábamos en nuestros sueños, tú te adelantabas y yo me retrasaba, aunque a veces hubiésemos tenido la sensación de amarnos como lo hicieron aquellos que han vivido por años en una perpetua soledad. Siempre te recordaré, porque fuí desagradablemente felíz. Te recordaré, aunque tú no lo hicieras. 



*    *    *

Marc Changall, 'The Birthday', (1915)


¿Podré acaso olvidar su rostro en tan sólo un par de días?, será eso la solución al sin fin de sentimientos que se encuentran incrustados en el pecho. Sus palabras aún perturban mis oídos dulcemente ocasionando suspiros repletos de amor por él, tornándose inquebrantables las fuerzas que aún me quedan para creer en su retorno. ¿Existirá alguna otra solución para distanciar su recuerdo? , alejarlo de mí, aunque duela y queme amargamente abrazando todo mi ser.

Amor de la juventud que añoré contemplar y vivir en carne propia, se realizó fortuitamente, descubrí que la capacidad de amar abarca no sólo a los sexos, sino a todo y a todas las cosas, lo material y lo espiritual, y todo dotado de la magia del amor y de la fabulosa capacidad de transformación.

¿Por qué los pájaros de pronto aparecían cada vez que él estaba cerca?. ¡Oh mi más grande tesoro que padezco al mirarlo desde lejos!.

Mis ojos se inflaman haciendo mención a lo que verdaderamente derrocó toda la concepción mortal del amor, mis deseos y anhelos fueron el presentimiento arrollador y emotivo de posibilidades y promesas enormes, de indecibles delicias, de turbaciones, temores y sufrimientos imaginables.

¡Oh como soplaba el viento tratando de secar mis ojos!.

Sentirme como una jovenzuela, con vitalidad y enormes energías de respirar junto con alguien, disfrutar cada beso-abrazo, despojar con mi cuerpo y el suyo el fuego ardiente que humeaba entre los dos.

Como olvidar sus poemas inventados al momento, repletos de versos conmovedores que irremediablemente me hacían suspirar; sí , los suspiros inoportunos y constantes que surgían de cualquier simplicidad, de pequeñeces y muestras de atención por parte de él.

Suspiraba por él y por mí, evocando nuestros silencios.

¡Que maravilloso, fugaz y a la vez doloroso ha sido todo!



*    *    *


"La explosión momentánea de estrellas cuando usted empezó a mirarme fué inevitable, ¿Cómo podría yo resistirme, ante tan enormes ojos color café?, el impulso de acercarme y disminuir el espacio que restaba fué inexcusable, para tener la dicha de mirar más de cerca sus pupilas". ¡Vaya!...quién diría que aún evoco ese instante como si lo hubiese vivido ayer. Lo deplorable, es que usted ya no me mira con los ojos que yo me veo; no aprecio su rostro entre la persiana que se dispone a separarnos, dejó de quererme cuando yo empecé a necesitarlo. ¿Sería insulso seguir escribiéndole poemas, a pesar del desdén que usted demuestra hacia ellos y hacia mí?, a veces siento escasas las palabras, mis brazos no tienen calor y mí boca no sabe que decir. Las letras, reflejan una parte de mí, simulan el amor que persiste, ¡escríbame usted y seré eternamente feliz! Urdir los hilos de nuestros sentimientos pasados sería..."fisgar la llaga, que ha sido aliviada por alguno de los dos", pero yo soy idónea para esto; usted no debería enterarse. A mi edad sé que nada es para siempre, por eso me arriesgo, por eso me he entregado a usted hasta quedarme enteramente vacía. ¿Por qué querría yo amarle a medias?, ¿Qué hizo usted para figurarme este amor ridículo?; cuando lo vuelva a ver... llorar.


















Emilia Elizabeth Chamba Vargas (1999) original de Machala-Santa Rosa, Ecuador actualmente estudia Comunicación en la Universidad Técnica de Machala. 

domingo, 23 de diciembre de 2018

POESÍA DE EMMANUEL RODRÍGUEZ RIVERA

Edwin Scharff (German, 1887-1955), 'Amorous Liebespaar'



A Emil

Hombre grande,
cuerpo fuerte y rudo,
con corazón de perfume
y pétalos extintos.

La relatividad de su finides
es igualada a una pluma de  ave ligera,
el caer de su muñeca,
tiempo que se estrella.

Sonrisa que esconde lágrimas en los labios
deseando ser besado, por un alfa amado.
Víctima de los años, prisionero de la historia,
es el espejo su discordia, luchando por un amor
que no será alcanzado.

Junto a ti he llorando,
amigo no caigas en el pasado
sigue luchando por el futuro
el cielo será alcanzado.

La felicidad es un tesoro,
por el cual todos rezamos.
Aunque la iglesia sea tu enemigo,
Dios te ha creado.



Baile

Tatuada en mi piel está la playa oscura
donde el Sol se negó y la luna tuvo la fortuna.
Nuestra piel lloraba en fiebre fría.
las horas dormían, mientras la pasión táctil florecía.

Encuentro tus ojos solicitando el baile.
que desató una silenciosa sinfonía.
¡Oh baile! como este, no hay baile
baile nuestro, baile de caricias.

Se apresuró el baile llenando en ti, un Haití en llanto.
Dulce miel cubre el canto
cantar sin ningún espanto.

El canto del aire, pidió no más baile
El baile acabó
aunque  no haya terminado el baile.



Mi Mona Lisa

Según el gusto recorre los poros
a un paso relajado e intrigado
la monarca exige un juicio fuerte y sin piedad alguna
con garras de la vida
inmoviliza la cintura.

Sobre tu estructura la gravedad abanica el peso
el hierro en fragua derramando los quemados
entre aplausos mojados, las uñas componen los siglos
el reflejo de la luz absorbe los suspiros.

Como serpiente bajo las sábanas
elevo el rio
mientras el algodón captaba el vino tinto
se abrían cofres escondidos
entre un silencio total y relámpagos mudos
invaden vocales con golpes que estillan.

Provocando el verbo
creando poesía
mi Mona Lisa
el marco son mis caricias.