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sábado, 1 de octubre de 2016

DESPEDIDA VIRTUAL {Por Don Sentido Común}

{Escrito por Don Sentido Común}


2115 D.C.

En un cuarto pequeño, decorado con planchas de metal que solo permiten la entrada del oxígeno a través de un ventilador, se ilumina el silencio que habita en el cubículo A-2. Una pantalla computarizada provee la sombra necesaria para iluminar la presencia de un humano. El hombre comienza a escribir en el teclado una contraseña que apenas se puede detectar con la vista. Entonces, la computadora reinicia su configuración:   

Zombot: “Iniciando el sistema, ¿Cuál es el nombre de usuario?”
Oscar: “Nombre de Usuario: Re-evolución”
Zombot: “Nombre de usuario CORRECTO, ¿Cuál es la contraseña?
Oscar: “Contraseña: ParaNuncaOlvidar”
Zombot: “Contraseña CORRECTA, ¿Cuál es su comando General?”
General Oscar: “Deseo grabar un mensaje”
           Zombot: “Comenzando a grabar mensaje audiovisual en cinco segundos… Cuatro segundos… Tres segundos… Dos segundos… Un segundo…”

Se ilumina una pequeña bombilla roja de una cámara de alta definición, Oscar comienza a grabar un mensaje difícil de olvidar:   

“Querida Aura,
Debo elegir entre cumplir con la promesa que le he hecho a mi pueblo, para poder verte crecer en un país que no ha sido más que un archipiélago lleno de falsas ilusiones y esperanzas temporeras. Podría elegir crecer junto a ti en un país desconocido, pero con una buena calidad de vida aunque estaría sacrificando mi alma que está atada a mi tierra borinqueña. Siempre he luchado por un país ideológicamente creado por una ilusión. Un país que nace y muere en mi memoria; sería un mundo nuevo si algún día aprobaran la Reglamentación Pro-Pueblo (RPP), una plataforma sociopolítica que considera la implementación y el cumplimiento con los derechos humanos de las poblaciones pobres de Puerto Rico (ahora representadas por un 80% de la población total). Que promueve las propuestas que utilizan recursos naturales y nuestra mano de obra sin contar necesariamente con remuneración económica alguna, pues en estos momentos las necesidades fisiológicas básicas tienen un mayor peso que el lujo materialista. Y aunque he llegado a pensar que todos nuestros esfuerzos han sido en vano, nuestra batalla tiene un fin muy claro: que los niños del segundo milenio tengan un desarrollo psicológicamente adecuado en nuestra sociedad puertorriqueña,  basándonos en la creencia de que existe una posibilidad de que los milenios (como son llamados por el noticiero) nazcan y se desarrollen como seres humanos de la quinta dimensión. Algunos hermanos caribeños lo han logrado. 

Lo he visto con mis propios ojos, como nuestros vecinos cubanos levitan y caminan por encima de la costa de la playa Jibacoa en la Habana. Otros han sido identificados por poder comunicarse telepáticamente con distintos ciudadanos. Se han grabado a dominicanos respirando debajo del agua. Le llaman hombres pescado, aquellos que han sido lo suficientemente afortunados de desarrollar las agallas submarinas gracias al consumo de algas biogenéticas cultivadas en el laboratorio del Puerto la Plata. Los que han logrado tal metamorfosis han podido huir hacia Costa Rica y Panamá; incluso se han escuchado historias de pueblos submarinos que venden mangú de mariscos.”

“Nuestros escasos recursos y la falta de educación no permiten que los ciudadanos puertorriqueños evolucionen más allá de su descendencia y su progreso intelectual (puramente autónomo). Las lágrimas se han convertido en atributos sagrados del humano puertorriqueño. Representan la divinidad de la vida, aquella que brilla en los ojos de nuestros ciudadanos, aunque algunos ríos y otros cuerpos de agua se hayan contaminado y deshidratado. Esto ocurrió debido a la erosión causada por la construcción excesiva, adicional a la sequía que se extendió por todos los pueblos de Puerto Rico como un virus Chikungunyano. La escasa agua potable que queda puede ser obtenida a través de un proceso de purificación. El sacrificio de nuestros rebeldes ha logrado que tengamos en nuestro poder una máquina desalinizadora. El problema ahora consta en cómo llegar a las costas, lo cual se ha imposibilitado debido a que las playas han sido privatizadas y militarizadas, proveyendo acceso exclusivo a la Sociedad (conocida anteriormente como Clase Blanca Alta). La Sociedad nos ha convencido de nuestra inexistencia, convirtiéndose en la única población reconocida como ciudadanos humanos de Puerto Rico; aunque mayormente es representada por pseudo-intelectuales, ciborgs, inmortales, tecnócratas expertos y multibillonarios.”

     De momento se interrumpe la grabación. El capitán Juan Quintero trae una gran preocupación en sus ojos, los cuales sirven como brújula facial que auscultan la seriedad de su mensaje.


        “Con su permiso mi General. Hemos detectado un objeto que se acerca vía aérea hacia nuestra base. Aparenta ser un Predator UAV (Unmanned Aerial Vehicle) dirigido por el alcalde de San Juan. Parece que identificaron nuestra localización luego de que nuestra misión para usurpar los alimentos de la Clase Blanca Alta (CBA) fracasó.” 

“¿Cuáles son sus órdenes?”
El capitán Juan Quintero no le temía a la muerte y mucho menos si tenía una buena razón para morir. Entendía que el cambio solo era posible a través de la acción y pensaba (igual que todos en la Re-evolución) que para salvarnos había que enviar un mensaje preciso y claro: "Si el gobierno jode con nosotros, nosotros jodemos con el gobierno". Ya había sido suficiente con dos siglos de indiferencia por parte del gobernador y sus asesores, o más bien de su banda de ladrones y asesinos. Todo el dinero y todos los alimentos necesarios para una dieta saludable lo poseen los adinerados de la CBA: banqueros, alcaldes, abogados, financieros, directores académicos, dueños de distintos planes de salud, aseguradoras, militares y policías corruptos, entre otros.

Ya es hora de marchar hacia sus casas y oficinas y atacar, quemar y aplastar a todo el excremento gubernamental, el que se ha robado la vida de miles de puertorriqueños. Es hora de destrozar sus riquezas, techos y viviendas, sin cuidado alguno que en esta guerra contra el gobierno no existen los rehenes. Somos los ciudadanos olvidados en contra del gobierno, sus hijos, familias y amistades. Ya es tiempo de que manchen con sudor y sangre su propia ropa, para que sientan el calor y el dolor que sentimos la mayoría de la población.

Luego de haber recordado el discurso que Juan ofreció al ser promocionado a capitán, el general Oscar (lleno de orgullo y patriotismo) pausó su grabación y procedió a dar sus órdenes:

“En cinco minutos termino de grabar. Se aproxima el final de nuestra odisea en Puerto Rico. Prepara las armas de fuego para el contraataque. Recuerda que es importante enviar el mensaje cibernético a los robots de defensa para que preparen los misiles anti-aéreos y los RPG’s. Los robots de inteligencia serán comandados por la teniente Rosa Rodríguez. Entiendo que su capacidad intelectual, su organismo cibernético y su experiencia estratégica nos permitirán salir victoriosos en esta batalla. Por último, activa el camuflaje óptico alrededor de las aeronaves que las necesitaremos para movilizarnos hacia nuestra base principal en Haití.”

“¡Sí, mi general!” contestó el capitán Quintero mientras realizaba el saludo de guerra conocido por los integrantes de la Re-evolución.

            Una vez Juan salió por la puerta, Oscar retomó su despedida.

      “¿Dónde me quedé?...”

“Ahora lo recuerdo. . . Dinero y capital. Nuestros antepasados le adjudicaron tanta dependencia a un celular o a una computadora que no hicieron otra cosa que vivir entre pantallas virtuales, iluminadas con deseos y falsas realidades. De esta forma los ciudadanos comenzaron a embrutecerse continuamente en un ciclo vicioso creado por el entretenimiento. Vivieron zombificados en una realidad virtual, sin percatarse de la formación de la CBA y de la Sociedad, de las matanzas de los revolucionarios ni de los cierres de las escuelas, del continuo deterioro de la economía y de la producción en masa de alimentos genéticamente modificados, los cuales fueron utilizados para prolongar la adicción al entretebrutimiento.”  

 “Los pocos humanos que quedamos, y que aun luchamos por la causa, somos los últimos que tuvimos la oportunidad de realizar estudios graduados en una universidad (termino cuyo uso ha sido prohibido por la falta de accesibilidad a los centros académicos). Por nuestro desarrollo intelectual, nuestra orientación hacia una educación compartida y nuestra búsqueda continua de libertad nos persiguen, nos vigilan, nos matan.”

          Dos diminutas lágrimas se dibujaron en las mejillas de Oscar mientras recordaba lo que solía ser la agricultura puertorriqueña y la crianza de animales, tanto las mascotas como aquellos animales que servían de alimento para la humanidad.

“En este archipiélago, el mar solía ser azul y sereno, acompañado por la brisa que nos ofrecía la oportunidad de respirar aire fresco con olor a sal. Aún permea en mi memoria la idea de un animal como mascota, aquel que siendo noble, fiel y confiado en el humano fue ultrajado de su existencia a cambio de la violencia engendrada por las bestias humanas. Entonces, llegó el día en que la pesca se convirtió en una obligación debido a que el “mantengo” se acabó. Los fondos federales no dieron abasto para alimentar a nuestra población por tantos años. Entonces algunos puertorriqueños se lanzaron a las calles para robar y matar, mientras que otros nos lanzamos al mar y a los bosques para cazar y alimentarnos. En cuanto a la flora y la fauna de nuestro país, lamento decirte que apenas subsisten algunas especies de animales salvajes y pocas plantas no alimenticias. Entre algunos de los animales que sobrevivieron se encuentran los gatos salvajes, las iguanas, las serpientes, los ratones y otro tipo de roedores creados genéticamente que aparentan ser una mezcla de perros con ratas blancas (lo llamamos ratacan). El gobierno posee el control total de ellos y los utilizan como roedores de seguridad, ya que su sentido de olfato los convierte en un sensor casi perfecto para detectar intrusos a varios metros de distancia.”

“Mientras los ricos y privilegiados se alimentan de la carne de roedores, el resto de la población sobrevive de algunas algas marinas, del cultivo de frutos y vegetales o de insectos con altos niveles de proteína. El Comité de Agricultores Unidos por la Re-evolución se ha encargado de trabajar en la siembra y el mantenimiento de estos frutos. De acuerdo al gobierno, ya no es necesario cultivar porque todos los alimentos vienen enlatados y asegurados. Si fuera por la empresa privada viviéramos de la clonación de alimentos; pero nosotros sabemos que los efectos secundarios de ingerir esos venenos pueden reducir el lapso de vida por tres décadas. Por eso sembramos en nuestros bosques subterráneos con luz sintética, aunque en casos extremos nos inyectamos con suplementos vitamínicos y calóricos que nos ayudan a subsistir sin tener que ingerir comida por varios días.”

        Oscar se detiene unos segundos y observa el pequeño agujero que se asoma por el techo de cemento que cubre la base ubicada en los suburbios de la ciudad. Eran las doce del mediodía y entraba la claridad del sol proveyendo niveles de calor mayores a los cien grados Fahrenheit.


“El cielo solía ser azul. No tan azul como el mar, pero un azul que ofrecía tenues tonalidades a medida que llegaba el atardecer. Por cada día que pasa se asoma una nube negra que nace de las fábricas de clonación. El nivel de dióxido de carbono ha aumentado a un cinco por ciento en el aire, causando mareos, falta de aliento, dolores de cabeza, confusión y estremecimientos. Otra estrategia de las empresas privadas para liquidar al resto de la población o los inservibles, como nos llaman.”

Juan interrumpe nuevamente el monólogo del general Oscar.

“Jefe, ya estamos listos”, interrumpió el capitán con seguridad en sus palabras y una cucharada de ansiedad en su voz. Llevaba consigo un bulto lleno de explosivos, listo para explotar o explotarse sin mirar atrás.

             “Para recordar y nunca olvidar”. Luego de mencionar estas palabras, Quintero salió de nuestra base, dejándome con el recuerdo de un fuerte abrazo y un par de ojos mojados. 

            “En un minuto comenzamos a lanzar los gases lacrimógenos en las bases gubernamentales. Ya el capitán Quintero confirmó que se infiltró en la Sociedad y que hasta el momento nadie se ha percatado de su presencia”, me informó la teniente en mando.

            “Prepara la nave. En treinta segundos nos vamos”, contesté arrepentido de que el tiempo nos había ganado. No sabía cómo terminar mi despedida. Te me ibas desapareciendo sin haberte conocido y ya te extrañaba.

            “Ahora naces tú y elijo tu verdad. No me importa si el genocidio de árboles o la construcción de fábricas nos deja sin respirar, si ya el término mascota se ha convertido en una dieta más que en una responsabilidad, si este papel verdoso vale más que una vida humana, si la realidad es virtual, ideal o ignorada. Aura, te elijo porque eres la esperanza de que mi cordura algún día decida visitar mi locura.”

             “Elisa, te amo. Cuida a nuestra hija como si fuera la semilla de nuestra humanidad. Una vez termine todo esto nos encontraremos.”

            Oscar: “Mensaje terminado. Envía el mensaje a Elisa en Haití.”
            Zombot: Mensaje Enviado.
            Zombot: Se detecta una amenaza cerca de nuestra localización. ¿Qué desea hacer?
            Oscar: “Inicia código Auto-destrucción 2115.”



sábado, 17 de septiembre de 2016

ENTRE DOCENTES INOCENTES Y ESTUDIANTES MALVADOS {Por Don Sentido Común}


{Escrito por Don Sentido Común}
Editado por D. Pommers

Agustín de Hipona

“No hay que temer en estas verdades dice los argumentos de los académicos, que dicen: ¿Y si te engañas? Pues si me engaño, soy. Pues el que no existe, en verdad, ni engañarse puede; y por esto existo si me engaño. Y pues existo si me engaño, ¿Cómo puedo engañarme acerca de que existo, cuando es cierto que existo si me engaño? Y, por tanto, como yo, el engañado, existiría, aunque me engañara, sin duda no me engaño al conocer que existo.” 
San Agustín, De civitate Dei, XI, 26 en Historia de la Filosofía, de Julián Marías (1941)


El terror institucionalizado ha sido aprobado por la Administración Académica Central. Se reconoce diariamente ocultándose ante la virtud del estudiante, esperanzado, con un antifaz del proletariado y un vínculo despectivo: sobrepuesto en el altar de su facultad.

El homicidio es evidenciado en los libros que han sido publicados por alguna casa editorial. Antes del aprendizaje, impera el título magisterial, esto sin considerar la aportación juvenil ni la experiencia callejera que les otorga la vida. 

Son los docentes inocentes, las tinieblas del salón de clases; son aclamados en revistas, entrevistados / cognoscentes. Para la nación, son los que redactan su opinión en nuestro periódico. Son los que alguna vez fueron alumnos pero luego se olvidaron, cuando adoptaron el axioma de su titulación, se olvidaron.

Se diferencian de sus oyentes mediante insultos o altanerías; y ante sus aprendices solo demuestran frialdad, siendo pobres, infelices, sin cordura académica. Y el docente les comenta: “en el presente no hay tiempo suficiente para otorgarle a usted el espacio necesario, para escucharle declamar sus preguntas ignorantes”.

Muchos hemos firmado el mismo contrato; lo hicimos sin imaginar las condiciones que contribuirían, de manera bestial, a establecernos en un desarrollo−trampa que banalmente piensa estar en movimiento cuando, en  realidad, la forma de su esqueleto es defectuosa; el contrato falla porque se apoya de escrituras pálidas que solamente vomitan notas por salarios. Es un orgullo que, sin tener latidos para existir, lo albergamos, es vigente y sigue criándose en nosotros.

Esta forma de pensar está en metamorfosis, por esa razón es que puede figurar como una faena insoportable para los demás, sin embargo, una y otra vez se valida mediante sus normas institucionales. Entonces, el odio y el rencor se adueñan del flujo creativo en nuestras venas, nos posicionamos contra serpientes que han sido bautizadas por el canon y marcadas para el éxito con publicaciones esotéricas, exclusivas, propagadas por un manojo de estudiantes que deliran con ser mordidos por dicha hipocresía; incluso, se ofrendan con tal de propagar el veneno de sus dioses en nuestro hemisferio cerebral.

En el salón de clases (en su cárcel del pensamiento) se configura la distribución del poder; esto lo logra maromeando en la pizarra enseñanzas de autores que han sido revocados del ciberespacio. El marcador dicta la trayectoria de quienes copian sin cometer el delito de levantar sus manos.

La pregunta que se escapa del reino de las lecturas selectas, sirve de ejemplo para desprestigiar al alumno osado. La burla es contagiosa y es altamente compartida, con la burla se desprestigia al estudiante que se atreve a exhibir la maldad de su intelecto y la altanería de la interrogación. Así pretendemos emplear una aseveración que algún día un maestro reflexionó:
            No vincule al claustro en un asunto que no amerita discusión, pues será su persecución una lástima y un repudio, por querer hacer suyo un tema antiguo y olvidado. Es usted un ser único, mientras no exista un docente, pues será suyo siempre el presente al reinar la educación, aunque en esta dimensión son muchos los que enseñan con amor, pero existirá siempre el autor que es un canalla e interesado; no busque usted al tirano cuando tiene a su salvador.

jueves, 16 de junio de 2016

Libre caribeña: En crisis puertorriqueña por {Don Sentido Común}

I
Libre caribeña, llena de ilusión, por la colonización implantada en tus lóbulos.
Libre la visita del indio antillano, quien ensilló con sus paisanos la canoa trunca y hueca, rellena por la meca del taíno borincano. Defensor politeísta, cazador y compueblano, fuiste solo un turista en un hábitat cristiano.

Caribeña libre; baila el mar en tus caudales, entre los cúmulos de arena, donde asoman tus palmares.  Entrando por las remisas, del antillano secuestrado, se filtra un español tirano, camuflado libertador. Corta en sangre, evoca chispas, entabla sanciones libertarias; juega el blanco industrialista en el cañaveral.

Antillas caribeñas, en responsable cumplimiento histórico, tomen nota de esta colonia, cuyo fruto es melancólico.  Ante las Antillas colonizadas, sufren los indígenas atónitos, al tener conocimiento que sus dioses fueron lúdicos. Arcaicos y Arahuacos, cultivaron con orgullo el fruto, presentando un legado consciente, y murieron lentamente evangelizados y colonizados.

Taínos y Caribes, en constante movimiento marítimo; cuentan de líderes únicos, que llevaron el siguiente mensaje: ¡Queremos un Caribe unido, sin pieles blancas ni esclavos! Y así fueron traicionados, por la Iglesia Católica, quienes purificaron nuestra historia en sus biblias tronchadas; queriendo a su amada España, por encima de sus colonias.
II
Puerto Rico caribeña, violentada verbalmente, por el que no habla tu idioma, por el que siembra tu muerte. Cantan loores de unos días, cuando luchábamos por nuestros derechos, porque teníamos de frente el pecho y en la espalda los intereses.

Entre otros horizontes, rugía la lucha armada, por la independencia cubana a tono con el Caribe. Héroes anónimos, Betances y Martí, en discursos unísonos, libertadores fugaces. Antillanos macheteros, cortando la sangre corriente, clamando derechos humanos y dándole vida al guerrero.   

Celebran la independencia cubana, ¡Viva Cuba Libre!
Y se estrella el ave manca sin hermana antillana,…cuya historia nos contaba, con cariño y fervor Lola:
Cuba y Puerto Rico son
de un pájaro las dos alas,
reciben flores o balas
sobre el mismo corazón...”

Siglo XX de amargura, pura lluvia encarrilada, hacia un malvado encuentro con la invasión norteamericana. Rifle santo, santa águila; cobijando el manto blanco. Don Albizu Campos en oratorias callejeras, llama Yanqui al enemigo, lo torturan y encarcelan; sin ningún recuerdo a su lado, de lo que solía ser su bandera.
Ondulando nuestra bandera, mueren nacionalistas marchando, acribillados por las cincuenta estrellas, en manos de policías hermanos. Llaman crimen a la defensa de su patria puertorriqueña, lloran madres, gritan querellas; olvidamos el estrago.

III
Paisaje colonizado, Caribe encerrado en miedo, entre buitres monetarios y politiqueros monederos. Político interesao, buscón y paquetero,…laudable es tu jardinero, mientras te encuentres en su trinchera.  
Progresista y Populete, duérmase en las pajas de ese rumbo, porque el jibaro afila su machete mientras duerme el resto del mundo.
Y el que usa la palabra, te hace hueco en tu discurso.  
Para que le cuenten al partido, lo mucho que han perdido el pulso. 

Cuenta Hostos de una época, en donde contaba el discurso, cuando solíamos vencer al que educaba por ofrecer cursos. Siendo participe de un tiempo, de palabras loables y de fe en la palabra, donde la cultura despertaba y el Caribe se arraigaba.
Sufre Latinoamérica por la guerra hispanoamericana, separando a nuestro pueblo del resto de sus hermanas. Fuimos ricos en conocimiento y pobres en alimento, ahora pobres en conocimiento y abundante en encarcelamientos.
Triste hermana Caribeña, libre en alma y en espíritu,
Lloran la crisis puertorriqueña, quienes lucharon por un país único. Y en tiempos de pura paz recordaremos la historia, de héroes olvidados en el tiempo y una caribeña digna.