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jueves, 7 de enero de 2021

Configuración de las mañanas: poema de Daniel Pommers

Stanislao Lepri, Los Murciélagos, Aceite sobre masonita, (1964)



CONFIGURACIÓN DE LAS MAÑANAS

El cielo abre sus ojos abismales.

Me siento en una alfombra y miro el azul,
los blancos y neutros colores de la luna,
las estrellas con su añejo vivo y dulce eco,
la eternidad de un saludo,
la mirada en secreto de las hojas
cuando el sonido misterioso de la humanidad
se promete libertades y maullidos en código;
y el autor de los sueños regresa cada vez que somos
una campanada de bocas en la piel, destruyendo los miedos,
solo los amantes de la noche me entienden.
A veces soy un ser que irradia luz,
luz,
esta luz de los tiempos,
esta luz que se compromete a vivir en El Señorial.
Las horas son farolas, las horas y en las horas de nuestras muertes,
enteras son las horas y los segundos son un capricornio en este mundo.
Somos obsequios del lumbral portentoso de los amaneceres.

Se abren las nubes y solo miro vida y truenos verdes en la tempestad.

Fue así el comerse la putrefacción de tus lenguas,
el meterme en el odio irremediable de regiones desérticas
como antes en África
y en la novedad de los mares nuevos
y en el pórtico, y en el Caribe;
donde toda la numen de los astros se hizo ave purísima y concebida sin pecado;
donde los lobos llegan a comer de nosotros, cuando soñamos;
en cuanto a la totalidad del tiempo hay un temblor
que mira,
que me absorbe.
Tanta sangre se perdió en la batalla de Dios
contra los ángeles libertos, aun cuando las estrellas
de las mañanas y los fríos de pensarte en otro mundo
son luces insólitas; son luceros y madres de la contrariedad.

Nosotros en gloria del espíritu // instrumentos del planeta uno
nosotros volamos libres con los minutos.
            El diluvio
        se rompe en mil canciones.
        Así el sonido de los torbellinos
                en mis sueños
            es hoja mojada
                es hija de mi amabilidad.


Estás en el cortocircuito: dos poemas de Nadya M. Echevarría Quiñones

Alice Rahon, The Next Morning, Óleo sobre lienzo (1958)
 

 

EL SER O EL SENTIDO

Es el ser o es el sentido
o las refulgencias de la discontinuidad:
la ligadura con vértigo de estas notas
Por ejemplo, me tardé tanto desempolvando este día
aplacando su pánico
Ahora un nuevo cisma abriga esa distancia
en el hiato la cólera perfecta de isla en psicodelia
Siempre llega el deja vu totalitario
-no dejarse llevar por el dictamen de los anonimatos-
y despegas cohetes con  el combustible creado en sueños:
Antes que olvide:
Abuela y su hermana caminaban desde las tierras rescatadas en su pasado
Venían riéndose contentas por el parque
De pequeña preguntaba:
¿Y para qué fueron esos rescates de terreno?
Para que tuvieran donde jugar y cómo entretenerse.
¿Y cómo era tu mamá?
Era prieta con el pelo ensortijadito
yo le pasaba la mano, siempre estaba enferma
Murió joven y después yo me quedé cuidando de mis hermanos,
estudié hasta 8vo grado, me gustaba mucho estudiar
Hay canciones que devuelven los cerros, cantos nuevos
Ciertos circuitos imposibles de cortar
Gestos de lo innombrable se vuelven susurros
Pero en esta noche acumulada, se replegan las luces
Hay zonas de librecambio, zona franca
y sures de delirios para sentarse y tomarse un café subterráneo
Ahí dices:
el día que vivo, la exhalación que amanece
la crepitación de memorias frente al mar tornasolado
ese que cubre peces que aprenden sus nombres
Rehacen terreno de contestación
armas contra las contingencias del tiempo y de la muerte
Miro, con lámparas del instante, por momentos apenas
y pude ver a los espectros que militan sin cadena causal que valga
Entre distorsiones ligo el ser y el sentido y no hay sometimiento
a la vergüenza de órdenes resquebrajados
Volví a mirar porque es mucha la noche
pero sabe arrojarse y tiene voluntad como afecto de mando
como un sol a mediodía que te expone en su cenit
pero te reviste con tus propias sombras
Estás en el cortocircuito, lo real es este intervalo
donde me hago posible.



MOVIMIENTOS TECTÓNICOS

Lo que no abolió el azar fue cierta traducción de relámpagos
la mirada expandida hacia la eterna dinastía inconclusa de nuestros verdugos
No se colman las tinieblas con pagos ni recibos
ni tampoco se corrigen las horas entre cazadores y testigos
No reclamo una lección de luz en esta realidad fugaz
A lo lejos una colección de cosas muertas me miran de vuelta
Ya aprendimos a prender las luces, incluso en las mañanas
y que los dioses también se pudren
Sabemos de sobra
 que se bebieron el mar
 que nos borraron los horizontes
 que estamos más lejos de los soles
 y que nos sopla en la cara
 el espacio vacío
Nos sabemos cubrir con sábanas de tinieblas
y aprendimos también de la luna y sus mareas,
que aquello que no funciona y que no cuadra:
lo arrastrará  el oleaje hacia la negrura abierta
donde es denso el vértigo que acecha lo perecedero
Irán a las corrientes infinitas de la especulación económica
que denomina hoy a este territorio poseso de alacenas con polillas
Contra esto, la adecuada ola nocturna
contra la canción en las salmueras del presente y del pasado
Cancélame los puertos con ese ritmo de siempre que sabe a traición
Por los territorios del misterio se abre el extrañamiento
el cielo con relámpagos y el talismán de despedidas
A ver si así con esto se contentan nuestras placas.


sábado, 19 de septiembre de 2020

FTII: poema de H.J. Leonard

"Kali", guache y oro sobre papel, Jaipur, (1870)

 

FTII

La India se desnuda lentamente.
Muestra su cuerpo tímido,
hace tiempo no pasaba.
Pienso en su confesión
y le pido a los santos ayuda
ante la tamaña responsabilidad.

Pero vamos al mambo
mientras el incienso quema
y espanta las moscas
que se pasean tras el sueño
causado por la montaña de plástico
que dicen hola desde la esquina del
río que da a la ciudad.
Desembocadura donde los niños
pobres se bañan y se regocijan
en su tercer, cuarto y quinto mundo.
Allá donde las violaciones son
pan nuestro de cada madrugada.
La misma donde entre un techo que filtra agua
y un catre más duro que el suelo mismo,
allí, escuchando música psicodélica americana
de los setenta descubrí que valieron la pena los dos años
de penuria escuchando racistas escupirme que no entienden
mi acento.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Cura para la humedad caribeña: poema de Gabriela Joglar Burrowes

W. Graham Robertson ~ il. para el ¨Jardín de Pan¨ de A. Blackwood, (1912)


CURA PARA LA HUMEDAD CARIBEÑA

 
Expuesto al agua todo se vuelve
más elástico,
hasta la piel.

La madera se expande, porosa
El cartón colapsa, perdiendo forma.
Tela, si algún día se seca,
nunca será
-ni olerá-
igual.
El papel se des-borrona
hasta ser parte del agua misma.

Cada fin de semana
me siento y veo el agua
llevarse ciudades.

En mi casa
el agua inundó
cada esquina del comedor,
los cuartos, los closets oscuros.
Días después, movías algo
y todavía encontrabas ríos.

Aparecían cajas
con iglesias y pueblos hundidos
en pequeños lagos.

Aparecían Islas llenas
de casas sin techo.

Cuándo todo está mojado
no importa tapar el sol.
Solo queda desaparecer
en la tierra saturada.


sábado, 5 de septiembre de 2020

Igual que los sueños: 3 poemas de Javier “Insurgente” Velázquez

Franz von Stuck, ¨Innocence¨, Oleo sobre lienzo (1889)



LA UNIÓN NATURAL


Amor, alegría, regocijo y armonía, bellas palabras se suman al deseo de esperanza, alianza, amistad, pureza y sinceridad, familia unida y luchadora el resultado felicidad. Que se busca y también se encuentra aunque alta sea la marea y se vea borrosa la esfera donde habitan nuestros pensamientos, increíbles, maravillosos serán los sentimientos, repletos de brillo y mágicos momentos.

Paz, tranquilidad, suavidad y hermosura, dulzura sentirán cuando del cielo baje una criatura espiritual, ancestral, de nobleza natural, entonces nacerá la unión original, celestial, existencial, esencial con ilusiones, emotivos corazones bailan en un jardín de flores y juegan entren las nubes, iluminados por destellos azules, el sol acaricia sonrisas dotándolas de virtudes.

Esfuerzo, paciencia, trabajo y mucha alma, siempre fiel a la calma que se encuentra en la palma de tus manos. Así se siembra lo soñado, apoyar al ser amado en tiempos buenos y malos, utilizando el ejemplo de quienes nos criaron, con incansable perseverancia, valentía y humildad. Pero lo más importante es que se amen con un poder intenso, inmenso como el mar.

 

ETERNA AMISTAD

Amistad, sinónimo de sinceridad, a veces pasa de largo como palomas tocando el mar. Palabras que se lleva el viento que junto al tiempo ves pasar, memorias que se esfuman día a día en el horizonte al caminar. Pero cuando es real se convierte en un motor, que acelera los latidos que necesita un corazón. Es la luz que ilumina la alfombra del camino y suaviza el misterioso destino el cual nunca sabremos hacia dónde va. Difícil es encontrar verbos o adjetivos que describan los motivos de tanta inmensidad, la honestidad se mezcla con sentimientos que recorren todo mi cuerpo más que besos, escalofríos o caricias, solo de pensarlo me asfixia el saber que en algún instante me iré y no podré hablarte. Pero aunque la piel no esté no dejaré de mirarte desde lo profundo de tu interior, jamás se acabará el amor por que es puro, leal, firme y verdadero, se esparcirá por el mundo entero nuestro anhelo de libertad. La que experimentamos de adolescentes tu y yo sabemos lo que se siente reencontrarse con la humanidad, nuestros recuerdos vivirán por siempre igual que los sueños y la eternidad.



EN HONOR A LA MUJER
   
Soy eco del pasado que viene a despertar a la mujer del porvenir”. Alguna vez, en algún momento, Ana Roque de Duprey lo dijo así. Expresión de poder, importancia e impacto que dejaron su sentir,  educando a la mujer que ahora exige mejores derechos y rompió la torre de marfil, en el que se encontraba escondido el sector femenino buscando verdadera igualdad para su destino, pasando por dificultades en una isla donde la democracia es el enemigo y los ideales se entierran en el fondo del olvido.

Aguantando el castigo de la indiferencia, la inconsciencia y la insuficiencia de liderazgo y libertad que se ha quedado como un sueño sumergido, perdido en alta mar, pero todavía queda un ancla que nos amarra a nuestra tierra, llena de historia, cultura y riqueza, con la naturaleza de valentía, que féminas de hierro demuestran día a día.  Luchando por su filosofía y derecho al voto sabio, cincuenta y dos porciento de la población puertorriqueña que esquiva la violencia y pelea con vocabulario, transformando el sistema democrático donde todos deberíamos ser iguales ante la ley sin adversarios.

Como lo afirmó Abraham Lincoln: “Un pueblo del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.” Y a pesar de estas palabras mágicas continua el misterio, del porqué siguen renegando a las mujeres de este tema tan serio, es por esta razón que las almas de los próceres se retuercen en el cementerio, sintiendo el dolor de estas heroínas, lideres divinas, de herramienta informativa, que sacan del gobierno las espinas enfrentando la problemática existencial, exhortando la participación de militantes a caminar y aunque no haya camino seguirán, es imperativo que un buen día triunfarán.


viernes, 4 de septiembre de 2020

Cantando con el mundo: 3 poemas de Adrianna Lorainne Centeno

Remedios Varo ¨Papilla estelar¨, Óleo sobre masonita (1958)



PARQUE EÓLICO


El parque eólico fue solitario
Y ahí, con el viento en mis rodillas y entre mis brazos,
me di cuenta de que no quería eso.

Que si me gusta estar sola y tener tiempo para mí,
que si me gusta estar sola y escribir.
Sola, así como lo estoy ahora pero no me gusta estar solitaria.

Te explico que sola es en el momento y solitario es por un largo tiempo y
aunque me guste estar sola de vez en cuando; la soledad me asusta.

El no tener a alguien con quien conversar, a alguien que me entienda…
Eso me asusta y si soy astuta porque a mis amigos los trato bien para que no se vayan.

Mi amiga me preguntó si me pasaba algo y le respondí: “Quiero correr
y no mentía, si quería porque tal vez así, con el viento en mi pelo
y las plantas en mis pies, no me sentiría tan sola.



LE TENGO MIEDO AL AGUA

De chiquita fue en un inflable
2 años después en la piscina
3 años después en la playa
4 años después en el río
Y luego en la playa otra vez

No importa que tanto trate de sobrepasarlo,
no puedo, y no creas que es cosa nueva.

Siempre, siempre, siempre le he tenido miedo al agua, al océano, al mar abierto

Tantas cosas por ver, tantas cosas por descubrir
y yo aquí siendo tan pequeña e insignificante.

¿Cómo no te aterra pensar que tu existencia no vale nada?

No sé quizás estoy pensando de más, pero una cosa es cierta el mar es hondo y yo no sé nadar.



AISLAMIENTO

Cantando con el mundo
Caminando por el cielo
Apreciando el mar abierto, casi desierto
Volando con tiburones
Nadando con gaviotas
Hablando con leones
Y peleando con anémonas
Sola

Así sola estoy mejor, así puedo caminar sin dirección
Comer sin precaución
Leer sin entonación
Y ser feliz
Sola

Así me gusta vivir
Vivir por mi cuenta sin pensar en el que dirán
Fuera de miradas
Sin juzgar y sin ser juzgada.


domingo, 30 de agosto de 2020

Catalizan ritos & eucaristías: 2 poemas de Miguel C. Adrover

Alfredo Müller, Dante con lirio / Incipit Vita Nova, grabado (1898)


 

SACRIFICIO.EXE

Son más inteligentes que los perros.
Se parecen a la gente—
La piel rosada, sin muchos pelos;
La sangre ocre & oligisto;
Hematíe densa & arcillosa,
Hace un arco—momento arterial—
De la aorta a La Palangana.

La cuña que deja salir la sangre mide 30 centímetros.
Es de carminita ferrosa; cristales ortorrómbicos
Refractan ondas particuladas de Sirio.

Son—los ‘son’ de la 1ra estrofa—descendientes
De puercos boricuas del siglo XXI;
Sus bases nitrogenadas de diseño xenobiológico,
Transcritas a proteínas globulares iridiscentes;

Catalizan ritos & eucaristías.



AGUSTÍN STAHL: EROTIC POET

flores amarillas, de regular tamaño, en raci-
mos simples, axilares y terminales, largo peduncu-
lados; pedicelos aproximados, pubescentes, largos,
algo mayores que la flor, encorvados en la punta;
tubo calicinal apeonzado, verde, persistente, limbo
5 partido, poco más corto que los pétalos, seg-
mentos amarillos, los inferiores mayores, cóncavos;
5 pétalos desiguales, 10 estambres cuyos filamen-
tos son ensanchados en la base; pubescentes en esta
parte, sobre todo á (sic) los lados; estigma engrosado,
cóncavo, rodeado al borde de pelo pestañoso.
legumbre lampiña, lustrosa, recta, oblonga, iner-
me, seca bivalva, comprimida, carece de falsos
tabiques.



sábado, 29 de agosto de 2020

El tecnicolor en tu boca: 3 poemas de Eduardo Rodríguez

Louis Legrand, acuarela, il. para el Libro de Horas (1898)



AZUCENAS PRENDIDAS

Azucenas prendidas
En la cresta
de tus lumínicos versos
Como candelabros, que expansivos,
Invaden mi habitación
desde tu pantalla.
Hoy se encalla mi adormecida nube
En el cielo de tus ojos.
Se embala mi emboscada luna
En el canto de tu fuego.
Como hilo, trenza o maranta
Que hacen nudos en el aire inerte
Que permeo...
Hoy te veo,
como flotante manantial de lirios
Que perfuman mis delirios
Del verdor de lo que anhelo.

Y te creo...
Palpo el polen de tu historia.
Como nave en la euforia,
Tu poesía deslizas
Y caramelizas mi cosmos,
Cristalizas mi espumosa jungla
de sueños calqueados,
Como para conservarlos,
O quizás así lanzarlos y retumbar
en tus querubes andadas.
Tu poesía de seda alambrada
Sonríe lirios y azucenas prendidas
En la negritud de mis días,
En la quietud de mi eco.
Quiero llevar en mi chaleco
Parchos de tus versos,
Estampas de tu risa,
Quiero tejer una capa
Con la hilera néctar de tu vuelo.
Trenzar la pirotecnia
que marantan tus ojazos
Y desafiar cualquier ocaso
Con las azucenas prendidas
que hoy develo.



ENCHUMBANDO GRILLETES DEL ALMA

Esta noche, eres mi Grace Kelly
Y yo, tu Jimmy Stewart
Y esta piscina...
será nuestra ventana trasera,
Nuestra pecera de bullentes peligros,
Fluorescentes errores.
Enchumbando grilletes del alma,
Con la escurridiza llave
de un iluso parpadeo
que se arrima ante el cloro veraniego
y tu tendida candela mojada.

Noche pausada, insolada,
de plateadas estrellas que nos ligan,
desde la inmensa avenida
Del manto aguadillano,
Donde, binocular en mano,
Los roles han cambiado...
Temerosos, en cuclillas,
Entre nubladas rendijas,
Los dioses nos devoran,
Los dioses hoy nos ligan.
Ligan el disecado apetito que ocultamos
Bajo la discreta serenata
De un voyeur árbol de pana
y desafiantes anfibios de la noche
Testigos del derroche de silenciadas
erupciones esquineadas
En un redondel de plástico y fuego.

Ligan, desde lejos,
el tecnicolor en tu boca
Y el bourbon que retocas
Con astral coquetería,
con impaciente antojo.
Ligan el magnético cerrojo
Que desmentimos bajo el agua.
Y este sauna de hirvientes reojos
Que confabulan nuestras ganas...
Entre cuerpos mojados,
Intenciones robadas.
Ellos ligan el torrente que enjambra
La enrisada menta
hacia tu espalda
Y el negro lazo que libera
la psicodelia de tus curvas
Hacia la insomne turba
de mis enyesados deseos.

Esta noche, las estrellas nos ligan
Esperando el beso perfecto,
El apretón mítico,
La pronosticada rumba de meteoritos
cuerpo a cuerpo,
Segundo a segundo,
Desde lo profundo de un jadeo capturado,
De un roce accidentado,
De otro más... premeditado.
Escudriñado sudor frío en las glorietas de tus hombros,
Donde timbra la cáscara de mi viajera esperanza.
Donde alcanzan las brasas de los mutuos reojos,
Donde vibra el cerrojo del pícaro cántaro
que añejamos entre los colmillos del viento.
Donde marinamos inciertos,
Y desnudamos quimeras,
En el solapado destiempo
De otra duda que saluda
y en la grieta del alba,
Titubea, desvanece y se estrella.



QUIERO ESCRIBIR UN POEMA TRISTE

Quiero escribir un poema triste
Pero la pluma me pesa,
Las hojas se enredan, se burlan,
La tinta se esconde,
La musa se funde,
de brazos caídos,
lanza un suspiro
de rodillas, al suelo,
Sobre el colado y derramado tintero
de bourbon y desaires.
Quiero escribir un poema triste,
Y me nacen duendes
Y derrumbados puentes de papel,
Sobre un lago de escombros andantes,
Y carcajadas nauseabundas,
Alfileres crónicos de la élite rotunda,
Despilfarros de aire,
con todo y mascarilla.
Quiero escribir desde la orilla,
Con las colillas,
la empozada lluvia,
el enchumbado hormiguero,
Y el olvidado reguero de vidrio,
víctima del ultimo caco,
Y los tacos abandonados
de un reciente jangueo,
Quiero escribir desde la brea,
que me siente y me entiende
y me palpita al mismo ritmo
y suda el mismo abismo
y es del color de mi esperanza.
Quiero cantar últimas danzas
entre moribundos y erizos,
Y los sangrantes cordales del hechizo
Labrador de mi existencia.
Quiero escribir un poema triste,
Desde la pestilencia
De una arrodillada musa,
Desde la intrusa soñolencia
que encaracola este verano.
Pero la mano me pesa,
El alma me pesa,
Y me pesa este aljibe de cenizas
y descarado desgano.


lunes, 10 de agosto de 2020

Besos turbios de luna: 3 poemas de Noraida Maluguin Soto

Ernst Fuchs, 'Luna', punta seca, aguafuerte y aguatinta, (1981)
 
 
DE LA RABIA Y OTROS ZUMBIDOS

Escupe el fuego de su boca
mientras le ruge el mar en las entrañas.

Silban las sirenas milenarias
para arrullarle la rabia dormida.

El vacío se cuece despacio mientras
se desviste a dentelladas.

Bola de llamas indómita tras la jaula del silencio;
lanza miradas sucesivas al camino que serpentea.

El cuerpo aguanta, revuelve, embiste, repite.
Rebobina las olas que se escapan del pecho.

Envuelta en espuma centellea una sonrisa,
desnuda se derrite por el vórtice.

Se detienen las lenguas encendidas,
las aguas duermen, se silencian los zumbidos.

Emerge vestida de luz, cual dríada lejana, adornada y etérea.


DESDE EL ENCIERRO

Brotan flores blancas
en los recovecos de los tallos
torcidos, mientras grita mi piel
otra melodía oscura y sangrante.

El sol lame cada rincón
de este eterno verde monte
que me siente crepitar.

Bailotean las hojas
para complacer al viento,
así como me complazco
en este silencio que no lo es.

Esta placidez
que se parece tanto a la locura
no acaba, se extiende,
segundos que son horas,
horas que son días,
días que son meses,
y así se nos extingue la vida.


DANZA-LLAMAS

En tu ausencia me desnuda la noche,
se cuela sigilosa por la ventana
y posa dos estrellas sobre mi pecho.

Creo que duermo mientras
la luz plateada baña el lugar
donde se esconden mis anhelos.

Besos turbios de luna se enredan
entre las sábanas azules
que una vez te cubrieron.

Mi pelo es una madeja viva
que se retuerce entre sus manos
clamando un dulce pesar.

Una danza macabra
con este cuerpo que vive y palpita,
que espera y arde.
Una llama se enciende
en la punta de los dedos. 
 

lunes, 24 de febrero de 2020

I let it: poema de Sonja Ciel Nieves

Jan Frans De Boever, 'El pacto', gouache sobre papel


I let it

I let it.
I let myself go.
This thing that lurks in the grass.
Crawls down my thighs.
It's yours,
Take it
Now.
I can not stand this horrible silence.
This tedious distance,
between your mouth and mine.
During the daytime, hope comes.
Some sudden breeze,
and then it leaves.
Stumbling under neon lights.
Smelling of cigarettes and wine.
That machine.
It takes videos of us.
It plays my favorite song.
And for a second I'm in control.
Then it fades.
That sunset I wanted so bad.
Forever, I yelled.
But you didn't listen.
I'm replaceable and dirty.
A disease that needs to be cured.
I smile whorishly .
You smile back.
It's nothing.
It means all.
Tell me,
you want to end me once and for all.
Buried deep.
I feel the damp ground in my arms.
Some sort of violence, ripping my chest,
penetrating my skin.
Over and over again.
That smell.
I can't stand it.
Just come.
Do whatever you want with me.
I beg you, please.

sábado, 22 de febrero de 2020

Para escandalizar la sombra: tres poemas de Veronika Reca

Ethel Gabain 'Voces', litografía, (1911)



Satisfechos

Me abraza un turbio remordimiento oprimido
por una angustia volátil,
como una tempestad que se aleja,
que se supone cierra los ojos, 
envuelta en una tranquilidad pasmosa.

Para escandalizar la sombra
inhalo con rabia,
tumbándome,
inopinada de fiebre en las facciones,
sustituyendo el sonido
por un cálido gemido que opaca.

Un desconsuelo infantil sabe tocarme,
boca arriba el techo me hace guiños
purgando con los dedos las sombras.

Una pizca de culpa me susurra
un padre nuestro,
me persigno con el mismo dedo
que me destierra.

Aniquilando los gritos en la garganta,
nudos críticos,
se me escapa su nombre en ruidos intempestivos,
satisfechos
mientras se van trenzando los chorros
bajo mi torso espeluznado.

El dios que conozco no tiene ojos,
ni boca,
es un dios minúsculo,
de límites estrechos.

Aquí las cosas parecen obedecer
su ausencia,
como si su voz perfilada se adheriera
a las paredes,
me repelía, me atraía insitivamente
una idea absurda de gozo,
espesa, extraña, inmutable.

Cuando no está
me gusta hurgarme por dentro.


Ensayo sobre las cosas

Me gustan las cosas
porque se llenan de gritos.

Repletas de secretos
absorben los olores
y guardan su placer al humo,
e hipócritas,
sus extraños anhelos.

Voy, insulsa, con mis sueños
tras las cosas,
para no desilusionarlas.

Sus ojos inopinados guardados en los excesos recrean las sombras,
hay cosas en las que el tiempo no tiene valor.

En su vaho cálido
indoloro como un remanso de vida,
me recuesto en las cosas,
mayormente desnuda,
con las cosquillas internas penetrando
en ese fondo inagotable de fluidos
que se pierde tras la mesa cuadrada,
en las esquinas de los tiestos
que nunca llevan flores, inhalando
en la atmósfera una suave locura.

Las cosas traspasan los límites,
la tristeza tiene ojos en los floreros,
en los espejos desvencijados,
tras el viento que da en la encimera.

Mis cosas te llaman, vacilantes,
agudas, una crispación imponente,
una desesperación hecha belleza.

Cuantos días sin importancia
guardan el porque de las cosas,
el tiempo húmedo,
la envidia de las paredes que soportan
el hastío oyéndonos venir eufóricos.

Creo en mi simpatía por ellas,
por las cosas,
que cuando te extrañan se desmoronan y rompen.


Despojos

El gran rumor del viento tiene para mí un gran encanto 
y la ansiosa expectación de millones de ojos que no duermen,
borrachos de temores, emancipados a la fuerza de un manojo de casas dormidas.

Los velones sin altares, como centinelas, 
la gente que lucha por arracimarse a algo.

La tierra nos mece, conmovida, 
como un grave saludo de bienvenida. 
Anda descalza la escena en la 
desvencijada habitación de improviso.

Estela de ruido que guarda el llanto del concreto que ya no abraza.

Todo empieza a ser extraño
como prolongación del luto.

Me culpo... por este miedo escaso, conmovedora en mi desamparo.

La locura sonríe torcida.

Tiembla la tierra bruscamente recobrada
con el humor endiablado.

NO tiemblo con ella.

Ando perdida de deseo,
ardida, con un par de labios entre el ceño fruncido.

La percepción nebulosa del paraíso en su baja cintura.
Sus ojos de individualidad propia, provistos de una ternura horrible.

Me culpo por no temblar cuando la tierra
nos despide su furia en la asincronía de nuestros pasos.


jueves, 12 de diciembre de 2019

Travieso ingenio, terca ansiedad: dos poemas de Astrid Guerra

Gerda Roosval-Kallstenius, 'Horas del atardecer', óleo sobre lienzo sobre panel.


Poeta

Cuéntame poeta
a qué hora regresan las horas
a qué hora se calla el silencio
a qué hora regresa la luz

cuéntame poeta
dónde estarás
cuando empiece tu vida
cuando lleguen las palabras
cuando se acabe el dolor

cuéntame poeta
quién se llevó tu pluma
esa que tienes en la mano

cuéntame
por quién esperan tus versos
poetas
por quién.


Diarios

Llueve esta tarde

mientras te leo
Alejandra
me pregunto
cuántas lluvias
aliviaron tus angustias
cuántos libros
cuántas letras
serán suficientes
para calmar las mías

me miro en tu espejo
mi Proust
mi Huidobro
mi Vallejo
mi Cortázar
mi (Octavio) Paz
eres tú
como tuyos fueron ellos
algún día

ansiabas
una novela
sin saber
que lo eras

sabías tu voz
fluían tus versos

papel delirio
pluma cantante
verbo color
travieso ingenio
terca ansiedad

mientras
la lluvia
vuelve a caer.

                     Homenaje a Alejandra Pizarnik

martes, 10 de diciembre de 2019

Té de morfina por mis venas: tres poemas de Claudia Pascual

Paul-Albert Besnard, 'Adictas a la Morfina', grabado (1887)


Té de morfina


Té de morfina,
por mi sangre con jeringa,
para vivir con risa,
para morir sin prisa.

Una mano perla negra,
nudillos rígidos como peñas,
sus anillos crean cordilleras,
brilla la cima con oro y gemas turquesas.

Y entre sus dedos como cigarrillos quemando,
descansa la aguja- el temor y el deseo goteando,
y mi piel rompe y bebe como hacía antes,
hasta ver volar mariposas de sangre,
hasta ver risas, rosas y tus ojos morados.

Tu sangre se arrastra sobre la mía,
mariposas, rosas y risas,
jadeando, tu lengua alcanza la mía,
mañana es un ayer que soñaba.

Té de morfina
por mis venas vuela como golondrina,
para matar el tiempo de mis memorias,
para vivir soñando con el amor que me hacías.


Dame un beso

Dame un beso,
llévame al cielo,
hasta escuchar el eco,
del goteo de nuestros pechos,
romper las estrellas de hielo.

Dame un beso,
nademos,
hasta oscilar sin oxígeno,
y sentir bailar nuestros cuerpos,
embriagados por sal y amaretto.

Dame un beso,
llévame al infierno,
hasta relamer el veneno,
de nuestras lenguas en fuego,
por el frío maldito de este invierno.


Pensando en musarañas

Pensando en musarañas
brinqué al tope
de una montaña
sin rocas ni plantas
ni aves ni iguanas.

Había una charca,
dónde el viento me hablaba.
Su brisa, como dedos
tocaba las olas rígidas
como las cuerdas de una guitarra,
compuso una melodía
que solo yo me sabía
sin conocimiento
de las letras que producía.

Al ritmo crudo, las nubes vibraban
como azúcar rebotando en plata
creando hilos de biso, algodón rosada
meneando sus gotas de agua
resbalando al margen de nada
esperando la caída liviana.

Brotaron de gotas salpicadas
orquídeas blancas
con pecas moradas
suspendidas en el aire
persistieron girando
como hilanderos de viento
pétalo persiguiendo pétalo
amatistas ardiendo
entre el cielo y el suelo.

Ya no pienso en pajaritos preñados
bajo el árbol
me raspo
en madrigueras
duermen las musarañas.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Mi propio altar: cuatro poemas de Javier Insurgente Velázquez

Francisco de Zurbarán, 'San Francisco en meditación', óleo sobre lienzo, (1639)



Mi propio altar

Susurrando pensamientos furtivos, me acuesto con el ruido del día, que cobija la nostalgia que gobierna mi espíritu, la amargura que vive en la mirada, las semanas en que perdía la razón, los momentos en que mandaba la ambición. Y soñaré con los párpados abiertos en la esperanza de que regrese la emoción, en la armonía del amor, en el alivio del perdón. Con la limpieza, pureza que crece un corazón, con la melodía y tranquilidad del viento, vuelo lento hacia mi altar.


El volcán de la vida

La vida es un volcán de emociones, inmerso en situaciones, colores y horrores rodean las sensaciones. Bendiciones, temores, dolores, pasiones, se transforman en llanto, sonrisas y manifestaciones. La hostilidad nos sigue el paso robando los corazones. 


Aprovechando la juventud

Aprovechando la juventud a plenitud, muchas veces en la oscuridad he querido ser la luz igual que tú, me encantaría nadar por debajo del océano azul soñando desnudo, fuera de este mundo que es un embudo, que la suerte solo le toca algunos, que para colmo viven con un corazón crudo, espero que respirar la paz se convierta en mi escudo. Contra el mal, que derrite el bien, ojalá llueva esperanza para no enloquecer, jamás olvidaré, pero siempre recordaré, que mañana es otro día, hay un nuevo amanecer. Y empezar a creer en la libertad, necesito pensar en que puedo volar, pintar una estrella con la ilusión, hacer que salga el sol con los latidos de mi corazón.


Todavía
                                                     
Todavía siento tus piernas temblando alrededor de mi cintura, y mi mirada conectada con la tuya, además de una química que penetra en mis labios, cuando tocan los tuyos bajo la luna.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Lo que quería era TINA: poema de José Luis Cortés

Francis Bacon, 'Head I', óleo sobre tabla (1948)


Préñame

Acho, si le cuento, ¡no me lo va a creer!

Llevo tres días de party, me metí en un hookup site, pero de… de gays.

Yo bien tecato, lo que quería era TINA… Crystal Meth. A todos les preguntaba, "¿fumas? ¿fumas?"

Si no, ni te me acerques, pensaba yo. Lo que quería era drogas y sexo, en ese orden, no importa con quién. Nunca he pagado por ella. Esta vez puse que era positivo. Y top.

La reacción fue sorprendente, la cantidad de gente que respondió me deseaba enfermizamente, me convertí en un objeto con valor añadido, high o no, querían lo mismo: mi virus.

Querían estar seguro que no me estuviese tomando las meds, claro, porque querían que los preñara con mi AIDS baby.

Préñame, préñame, préñame”.

De momento, me conecto con este Adonis. Lo quería a él como él quería mi toxic load. Fue tan enfático en saber que estaba indetectable que le mentí y le dije lo que él quería oír.

No, no tomo meds”.

Hasta me inventé una carga viral súper alta. Inmediatamente me envió su localización y me dijo que íbamos a fumar. Tenía TINA, y estaba riquísimo. Con la anticipación, comencé a temblar, me tiritaban los dientes, una cosa incontrolable, perdía control del cuerpo, creía que hasta el taxista podía oír mis dientes chocando uno contra el otro. Sólo me calmé al darme el primer pipazo.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Un zap para acomodar tu cerebro: poema de Abigail Burgos

Diego Rivera, 'Los vasos comunicantes' (1938)


Aquí

Aquí me veo,
En el mismo camino
Dando el rodeo,
Creyendo que la ruta va a cambiar.
No, no va a cambiar,
Es lo mismo, de una forma u otra.
Quizás sea un vicio,
Quizás uno no quiere terminarlo,
Por más que uno trate.
Por que a uno solo le gusta un porciento,
Un fragmento de luz,
Una pequeñez.
El resto es el vacío que no se llena.
Que no se lúbrica con estímulos,
Si no con engaños.
Esos ricos y deliciosos engaños que uno mismo se provoca.
Como meter el tenedor en el interruptor de enchufes,
Sabes que hay peligro, que estás destinado a una sensación
Distrofiada, un zap para acomodar tu cerebro.
Como los locos en el Capestrano.
Zap zip zup
Una fuerza que agarra tu brazo y te obliga a soltar el tenedor.
Con los mocos por fuera del llanto invadido,
Miro el tenedor, prendiendo una papita, un pollo, un duby o como le llames.
Soy un culo apretado sin poder soltar mis flatulentos olores al mundo.
Aquí atrapada en el círculo que he creado,
Cómo las tómbolas, las picas de caballitos,
El bingo de tu abuela.
Así en el eterno eterno.
Soy un ser masoquista,
Sin frenos, con deseos de autodestruirme para luego
Resucitar a lo “llizus” ,
Quiero salvarme, excomulgarme,
Tragar agua bendita y quemarme lento,
Bien rico, sentada en sofá,
Cogiendo fuego por los ojos,
24/7 lleno de canales,
Se me prenden como diablo en noche de santeria,
Mientras que los gallos de cuello rojo,
Me mojan en rubies, dilatando mis arterias,
Abriendo camino en la histeria de volver al empezar.
Aquí me veo.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Apuntes para un sueño de otoño: tres poemas de Noraida Malugin Soto

Salvador Dalí, 'Mujer y quimera', dibujo.


Apuntes para un sueño de otoño

Desperté y la nube lo cubría todo.
Mi cuerpo bañado en vapor de tierra.
La habitación desnuda se llenaba de ecos.
El silencio cargaba versos en sus brazos.
Los pájaros permanecían inmóviles en sus nidos.
Un grito moría lanzándose al vacío.

La mañana se enredó en mis cabellos.
Posó sus labios tibios en mi cuello vaporoso.
Clavó dientes y uñas en lugares secretos.
Una sonrisa se escapaba despacio.
La lluvia golpeaba la ventana al compás de los cuerpos.


El ruido de las trinitarias

El ruido de las trinitarias
no cesaba
la noche que partiste.

La muerte también es un
poema que se escribe
con el lápiz del olvido.

Los sonidos de tu
cuerpo aún vivo
se deslizan
despiadadamente
por el colchón.

Tus manos levantadas
como en oración
para recibirme en tu abrazo.
El duelo es un amigo
que te escupe la cara
sonriendo.

Tu voz vibrante
repite un rezo
más por escucharte
que por clamor al
divino. La vida te calla de golpe
y llega el temblor
disfrazado de descanso eterno.

Mis dedos cansados
de tanto llorarte,
aprietan el papel.
Se ahoga mi risa en
el desierto de la noche.

Cierro mis párpados
para invocarte,
me arropa tu calor vestido
de franela.
Te quitas las botas manchadas,
para cubrirte los pies
con la ofrenda de mis versos.


Breve historia de luz

La luz se cuela por la ventana cerrada.
El caos irrumpe sigiloso por los huecos
infinitos de las superficies.

Camina sin pies por el piso frío,
que huele a humo.
Siente el fuego vacío que le lame las piernas.

Se acuesta sobre la cama desnuda,
la cama y la luz.
Se abre la puerta.
La luna se esconde tras las almohadas.

Despierta y erguida despide a la luna
con una sonrisa.

Viento, la mañana, el mañana y los después.
La luz se despide de la cama desvestida.
El caos le toma la mano.

Vuelan, caminan o se elevan.
Se repiten.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Zine de RumPolitik 5 Sept 2019

Gato Malo Editores y la Generación del Atardecer Presentan:

OpenMic | Rumpolitik

- Cuento     - Poesía
- Crónica    - Relato


Jueves, 5 de Septiembre 2019 
El Local En Santurce @9:00PM
Entrada es Gratuita






martes, 4 de junio de 2019

Cortante Carraízo: tres poemas de Alaira Alejandrina Lourido Corretjer

Angie Hoffmeister, 'Portrait', Punta seca (2011)



Cortante Carraízo

Es daño irreparable la sed mojada
de desenfrenos y descarrilados.
Beber de más y de menos deriva ábates aflictivos
por aguas aseadas sin alcance.
“Territorio del terror” son llamados a bocas secas,
los soñolientos apurados que sin dormir
no bebieron para apetecerse.
Tomaron, sin sentirse empapados
gracias al orden de presiones prescritas.
En sueños ajenos
fatigan sus despertares sedientos.
Cansados de no vivir,
sobreviven vitoreados por foráneos.
En el alba de sus pieles envejecidas
ante deshidrataciones, malheridas,
piensan: “La vida es corta sin deseos.”
Y, ¡pobre de ellos,
viejos, sedientos, y cansados! 


Miedo

Te recojo por las noches de lo alto, ¡divino fuego!
¡atravieso cascarrabioso y tupido sin casqueras!
que despojo, y muerden las mariposas los aposentos
y listan claveles resucitados
ya me envuelvo, ya no pienso,
que tengo los guantes bien puestos,
¡y bebo travieso los cuentos que dice mi madre!
¡Nací sin padre! Gritaba mi madre
de la planta fugaz, de los momentos perdidos en alharaquientos
No merezco saltarlos,
adoquines de cariaco,
yo me cuento los lunares tallados a choretas moscas
¡Ay! ¡Es que estos dolores lumbares!
Y no me encuentro los pasajes que alabaron,
satines grises vestían vislumbradas
sus manos astilladas
¡Y no me vendo y no vuelvo a caer!
¡no te creo y no me creo poder falseo amoniaco!
soy la tumba derrota de lo chipoteado en cumbre.


Feminicidio en el Paraíso

Qué tal, que hurtas por la gana de la condición que te lo permite.
Llevas barba atropellada con testosterona, y un juicio pobre que acentúas.
Me quitas el derecho de sentirme segura en la noche, 
con los pasos de lobos fieros.
Es que humillas y humillas plaga de peste que grita,
es que pides y coges,
y tomas con ansias los filetes que somos de la calle y siempre.
Hay que hablar porque frustra.
Hay que hablar por las hermanas encarceladas de bocas, pies y mente.
No estamos hechas para pensar, dice la gente.
Somos negocio, máquina a tus placeres, somos nada,
somos piezas, orgías, sin derecho,
y en el pecho placentero que rozas solo vez deseo y comida,
somos hilo, somos fragilidad con espinas,
somos la justificación de tus demonios
y los sacrilegios de tus crímenes al mirarnos hambriento,
somos denigración y rechazo a lo prudente,
somos 100 años de derechos a pajitas tiradas y seguimos siendo la burla eterna
por nacer tan todas, tan completas;
dios es usted, creando algo igual de contradictorio,
para mirar hacia arriba
hacia ÉL, que lleva tus partes,
para justificarte en la manipulación de la razón del poderío,
ese que llevas en el bolsillo desde que te guinda en carne.
Eres falocéntrico y dominante, y usas para todo lo que te conviene
y usarlo en nuestra contra por las ocultaciones del sol,
quieres controlar, eso es lo que apasionas
porque eres miedoso de que te lo arrebaten.
Seguimos esta lucha, más fuerte que antes jamás,
inacabada,
pero en pie sigue,
en memoria de la rebeldía que lo pensó antes,
en padecimiento de ti, mismo asesino,
tras las rejas de tus palabras y condicionamientos,
este en nuestro infierno, porque salimos del vientre de una madre, pareciéndonos a ella,
por las mismas, valientes,
así, que son nuestras heroínas,
nuestros espejos,
las admiramos siempre,
y por todas luchamos, y por nosotras y las que vienen,
la nueva religión será encontrarnos.

sábado, 9 de marzo de 2019

Mi depresión es blanco océano: tres poemas de Gabriel Cortés Serra

June Wayne, 'Study for a Messenger IV', Litografía (1954)



El código secreto

Mi depresión tiene una boca que aminora estrellas:
todas las palabras se las comió. 
un zarpazo doloroso de moto-sierras 
frío cruzó mi cuerpo desnudo al que renuncio
cayendo por las violentas cordilleras 
del mar herido sin perlas donde por última vez contemplo el suicidio. 

Mi piel se desgranó cuando heredó las navajas;
cayó abajo como escamas, como pétalos estrujados 
de flores olvidadas entre sombras 
por donde a ti, encontré y al instante nos besamos. 

Como toda la poesía, mi depresión tiene su propio lenguaje.
Tú, lamentable no puedes escucharme;
y me bajo del carruaje de la vida que nos unió en este viaje.
no es aguaje la contemplación de verme 
empernado fuera del mundo. 

Mi depresión es blanco océano:
profundo y enterrado, guarda todo lo que no es imaginado;
hace mueca de las matemáticas, un recio lenguaje
del cual no puede sugestionarse. 
Mi depresión es esbelta, con ojos de almendra;
tiene su propia sonrisa misteriosa
en las sombras donde nos conocimos.
Mi depresión es mochila permanente a la espalda;
la traigo todo el tiempo, hasta en las fiestas
y me pregunto por qué no me la puedo quitar de encima.

Es una protuberancia reinante;
pero, ante todo es una niña de siete años
con su propio nombre y juguetes.
¡No la mires de frente!
si te pide un beso, ¡niégaselo!
ella pretende ser un mentiroso camaleón;
y ahora, yo soy estrella de navajas en fuego con silencio.
Fuego erizándose frío y azul, siniestrado. 
ella nos observa, me contempla hacer de estético el suicidio
desde mi propio ojo de gato pirómano.


Cruel conmigo

Vete, déjame por un momento 
en mi propio abandono.
Hazlo, sin sentir lastima o sentir culpa.
Sin decir adiós, camina.
No te voltees si acaso me escuchas llorar.
Hazte como si yo no existiera por días, e ignórame para yo extrañarte. 
Necesito que seas cruel conmigo; 
que tu silencio sea afilado en mi pecho 
y que me duela con desesperación no tenerte. 

Háblame de otros, hazme el favor de esconderme secretos. 
Deja que mi corazón se preocupe y que mi cabeza imagine un cuento. 
No me demuestres mucho de ti, resérvate ese te amo
que tienes en la garganta para los momentos cuando yo más te extraño.

Huye de mí como el atardecer.
No sé por cuánto tiempo me hospedaré en la oscuridad, en la orilla del mar.
Tengo los pulmones vestidos de salina;
mis ojos te llamarán cuando ya no te puedan encontrar. 
Así que, prométeme una mentira;
confiésate muy poco y sin mirarme a los ojos. 
Déjame ser egoísta con mi tristeza
en la noche preocupada, en la noche prestada 
por tu amor disfrazado con mi indiferencia, 
por yo no quererte como tú me quieres 
y también, porque solamente tú me entiendes;
Porque sabes, que no puedo darte lo que otra persona me quitó.


La última navaja

Me prometí no volver a estos lugares
pero la tentación de llamarte,
esta querencia por sentir dolores 
sepultados hace años cuando decidí olvidarte 
queman en mis ríos azules 
donde vas tú, dormido en las sombras crueles.

Finjo que nada me sucede;
y con disimulo, camino hacia la biblioteca de mis libros prohibidos. 
Me despido de todo en donde me hospedé:
el café, el macaron francés, los poemas no terminados.
Busco la última navaja (para ti, una llamada)
en las páginas de Anna Karenina. 

Rasgo mi cielo en un relámpago
frío que perfora creando un puente en mis brazos
para llegar a ti, para levantarte del sueño y todo el estrago 
que provocó en mi cuerpo naufragios. 
No hay ninguna salvación 
para un corazón que con antelación va inclinándose a su crucifixión. 

Morir no resultó ser tan doloroso 
como la gente me advirtió, como las penas del joven Werther, anunció. 
Todos los ríos se cruzan en mi torso;
ahora soy mármol de sangre que a la vida renuncio. 
la salina en mis labios creció 
esperando tu regreso, el despertar de un beso.