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viernes, 21 de junio de 2013

Affidávit del autor 'II' | Daniel Pommers

Número dos



Y pasó la mañana,
y pasó la agonía de la tarde muriéndose en el fondo de un lirio, 
y pasó la alba noche resbalando en los astros, 
y pasó la extasiada juventud de la aurora 
exhibiéndose en pétalos 
y paso mi letargo...
−Julia de Burgos, Donde comienzas tú



Preludio a una breve configuración del récord isleño



Pensemos que las mercancías isleñas se hastiaron de coincidir con las secuelas de su usual bancarrota. Que luego de preferir el oficio de un orden ecuménico y su peroración hacia nuevas identidades, programadas para abrirse a la multiplicidad, se tropezaron con la realidad de que ya habían transcurrido más de treinta años de revolución cultural sin haber podido desactivar los elementos que atrofian los saberes adquisitivos de lo social y su flujo de bienes. La desigualdad ocasionada por estrategias y economías de lo absoluto continúa siendo la base de los trastornos en la isla. El cambio que antes se percibía como un mérito cierto para la sociedad fue desintegrándose desde los años sesenta, todavía hoy, el acoso de confrontarse con la historicidad de este ánimo generacional y su hundimiento podría funcionar, en la sensibilidad de algunos, como un llamado a desacreditar el tejido de quienes se han dedicado al oficio de lo cultural; si su diagnostico fuese este, le aclaro que no hay hostilidad en trazar lo que significamos como sujetos de una categoría esencial a ser revisada.


Al imaginar las arcas isleñas como otra aldea más en conflicto, entendemos que nuestra productividad cultural en efecto sí hizo el diagnóstico para que a las generaciones venideras les fuera posible computar maniobras de resistencia. Aun cuando las mercancías de lo real se distribuyen por encima de los circuitos neoliberales sin frenar el empuje de sus políticas de marginación. Tampoco cancelan su efecto en el orden ideológico de los actores sociales, pues la propia negación de singularidad entre las nuevas mercancías y su consumo, hasta el momento ha sido obtenida a raíz de la misma decadencia producida por la falta de garantizar un código persuasivo: uno que establezca en ambos la cadencia para alterar esta relación cuasi natural que conocemos bajo el control invisible funcionando en los regímenes extraoficiales de la sociedad puertorriqueña.

El éxito del módulo tecnocrático y su estrategia para fabricar doctrinas cero se hace una victoria constante ya que, al haberse distinguido excomulgando repentinamente los fines de la mayoría, también debilitó a cada uno de los gremios de resistencia que estuvieron laborando desde sus disciplinas situándose bajo la propia desigualdad del neoliberalismo; sin obtener remuneración por sus esfuerzos de reorganizar el esquema normativo durante las décadas del ochenta y el noventa, nuestros gremios de la multiplicidad fueron atrincherados junto a sus mercancías, en el horizonte empresarial, pigmentándose por los mismos condominios de represión que les ofreció el medicamento para funcionar como tecnócratas. Ya no pueden ser vistos como identidades para espolear la desigualdad de lo social isleño ni para proporcionar vías o escenarios de trascendencia que también permitan la adquisición de recursos en aldeas afuera del dinamismo corporativo. Su inmersión en esta amaritud que anteriormente denunciaban mediante retóricas ideológicas de la resistencia no es una sorpresa, toda generación guarda una relación simbiótica con su enemigo; al aislarse de las aldeas que los circundaban acabaron siendo entusiastas del problema social. Conocemos de algunos circuitos que estuvieron a punto de extinguirse y de otros que, simplemente, todavía responden a una maniática voluntad de blandirse como lacras en el sueldo colonial; sin embargo, al sol de hoy las limitaciones de producción siguen sirviéndose de dispositivos enajenantes para fraccionar a la mayoría. 

Ahora pensemos que el autor puertorriqueño Emilio S. Belaval escribió Cuentos para fomentar el turismo con la nomenclatura correcta para afianzar descendencia a una estirpe secreta de resistencia cultural. Digamos que la identidad es una  orientación que intercadentemente necesita el visto bueno de sus sujetos. . . 

Es momento para intervenir con la superfluidad de los atracos serenos con los cuales se ha manchado la posibilidad de diseñar un verdadero mantenimiento de lo social revolucionario pues, habiendo experimentado ya la totalidad de las deficiencias de producción, es posible establecerse en el circuito de otra configuración isleña. Una que funcione para despojarnos del pasatiempo actual de la exclusividad y que a su vez consolide la productividad literaria, fortaleciendo nuestras mercancías y asegurándoles autonomía frente al régimen tecnocrático. De manera que todas y cada una de las mercancías isleñas/caribeñas en efecto sean valoradas como proyectos transfronterizos.  


“Dadme una generación que hable la verdad y yo os daré una generación que haga el bien."


Eugenio María De Hostos


                                                                 Continúa. . .



miércoles, 24 de octubre de 2012

Affidávit del autor | Daniel Pommers

Número uno



Peregrina .—(Con una ternura infinita.) Apóyate
en mí, y prepara tu mejor sonrisa para el viaje.
(La toma suavemente de la cintura.) Yo
pasaré tu barca a la otra orilla. . .
—Alejandro Casona, La dama del alba—


La maldad del inventor 

La verborrea hispanófila ocurre cuando perdemos sensibilidad: 1) para discernir del prestigio que nutre a minorías selectas, por lo general, auspiciadas por contiendas generacionales de ciertos gremios; 2) para edificar una posible base de lectores, esto debido a que la producción literaria se ha distanciado del mercado creando obras que resultan ser de poco interés para la comunidad. Al momento existen gestiones culturales con la facultad para expandirse dentro de la corporatocracia en la cual, el creador huraño, precisamente es otro elemento más, igual de patético que la propia subordinación del ente enajenado tan caricaturizado en la literatura. Este gozo de prostituir a la sociedad (de manera que se entrega a ciegas sin confabular roles distintivos entre su creación y la entidad sujeta a lo real, o sea, a los regímenes biológicos) se manifiesta a la hora de producir arquetipos con que el autor pueda garantizarse un supuesto dominio sobre sus personajes, quienes en la mayoría de los casos, serán luego de haber sucedido en el reino mágico hacedor de mundos que nace de su mente. Lamentablemente, esta autoridad inventiva carece de medicamentos o enseres que le permitan acceder a identidades humanas que, además de ser para/en el texto, también funcionen como una médula estampada ya no sólo para ejemplificar a medias las cartografías de lo real, si no como producto de la suficiencia gnoseológica del autor. Este autor debería indagar múltiples referentes antes de llegar al error de reproducir manías y prejuicios, que son pues le fueron heredados como una especie de jerigonza natural.

Para escribir no hace falta un lienzo mágico, esa veracidad se logra con trabajo. Si echamos a cientos de escritores sobre una mesa, sus cuerpos simplemente aplastarán contra la madera las herramientas que antes estuvieron disponibles. De esto ocurrir, la productividad se estropearía. Está la vocación, sin embargo, en este tiempo fracasado, cómo podría empapelarse en tales habilidades sin conocer sus posibilidades de ejecución, ¿siendo copista de clásicos? ¿Debería el autor contentarse con los instantes mediáticos que le otorgan en la(s) prensa(s) del país? ¿Acaso (como autores) nos compete entretener o concienciar, y este anejo sobre para qué escribir, ayudaría a diseminar la escena literaria?


Escribo con intención de agravar la seguridad que disfrutan las progenies ilegítimas del poder, aquellos hardwares que a razón de control, continuamente se establecen hinchando a golpes los pocos órganos protectores de nuestra sociedad. Por esto, entiéndase que hago referencia a una difusión, promesa, maldad por la cual me atrevo a dialogar con los elementos de poder(es) dentro del esquema normativo de mundos. La arquitectura en esta empresa me permite enmohecer los pactos que manías como el testimonio y los fármacos de una supuesta bonanza (de la humanidad), han construido en nosotros como un enfoque necesario. En donde el escritor es aquel ser extraviado, cósmicamente atraído hacia temas coléricos, pesadillas existenciales y con la cabeza en tantos disgustos de tipo moral que solo ve metodología en juntar párrafos mantecosos del orden literario que el momento le ha proporcionado. Reventarse y entonces olvidar los cerebros que van al fin de su especie, así el escritor sin malicia funda una y otra vez poéticas conocidas por ese no sé qué según predispone la ordinaria cabeza del no sé de quién sabe cuál escuela literaria.


En esta generación de voces fantasmagóricas se intenta conservar estabilidad sin haber puesto pie en suelo caribeño. Por esto entendemos que, hay cartografía (que existe autor con o sin idea de este hecho) en la cual sí es posible diseñar, tanto elementos que sean nuestros como también versiones de ultramundos manoseados intencionalmente para irradiar de manera sofisticada los Caribes que somos, los colores de este hogar que, por siempre ha sido cosa de todos y cosa de nadie. Para escribir, uno se hace científico de la maldad. Luego, piensa en lo siguiente:

—la labor del autor se construye como hecho de humildad frente a los sucesos que experimenta;

—comprende los estragos de economías nacionales y post fronterizas en la actual decadencia y/o evolución del capitalismo;

—está bien dispuesto a conocer, validar y defender identidades que accedan a confrontarse infinitamente con otras formas de operar vida(s) que pretendan dañar la integridad de nuestro lugar, nación, país, gentes;

—crea acueductos para salvaguardar su propia estabilidad y cordura;

—se hace portavoz o parte sustancial del gremio de preferencia, pues en la marca hay una gestión que busca comunidad tanto para autor(es) como para lector(es); y, 

—tiene el deber de siempre exigirse ética y contienda.

domingo, 1 de abril de 2012

{Con}Ciencia Ficción{al}: Visibilizando las Estructuras Hegemónicas de la Polis y la Psique

[Ilustración por Adrian Caca]


Si entendemos a la ficción especulativa / ciencia ficción como narrativas que invitan a un proceso de distanciamiento cognitivo, por el cual los lectores son posicionados hacia reconsiderar su propia situación y coordenadas de verdad, desde un punto de vista radicalmente ajeno, representado o implícito, entonces la estética de la (Con)Ciencia Ficción(al) no es más que una radicalización del extrañamiento cognitivo, ampliando las formas de narrar que logran establecer dicho alejamiento. Asimismo, como estética literaria, busca concretar una posible arquitectura literaria, que utilice el alejamiento cognitivo para visibilizar tensiones de las estructuras hegemónicas de la polis y la psique. 

En 1972 D. Suvin escribió en su “On Poetics of SF” que la Ciencia Ficción es "a literary genre whose necessary and sufficient conditions are the presence and interaction of estrangement and cognition, and whose main formal device is an imaginative framework alternative to the author's empirical environment." Suvin contrasta cómo la ciencia ficción permite un distanciamiento cognitivo de la sociedad contemporánea, según él, la ciencia ficción ratifica un contexto racionalista/empirista, que privilegia ciertas pretensiones científicas en la forma de narrar, (formas que están ideológicamente engendradas) a diferencia de la fantasía y otros relatos especulativos. Claramente Suvin interpreta el concepto de cognición como una percepción que garantiza Verdad, postura, que la Con/ciencia Ficcion/al busca problematizar. La Fantasía, según Suvin, es un género comprometido con la imposición de “leyes anti-cognitivas” o que niegan la realidad empírica; una mera revuelta macabra anti-empírica que termina, según él, por mistificar el funcionamiento del capital y de las instituciones modernas. Por lo tanto no es sorpresa que divers@s autor@s y lector@s contemporáneos sostengan que la ciencia ficción debe ser “rigurosa científicamente” y “realista” en su forma y contenido de narración. 

[Ilustración por Adrian Caca]

“To the extent that SF claims to be based on “science,” and indeed on what is deemed “rationality,” it is based on capitalist modernity’s ideologically projected self-justification: not some abstract/ideal “science,” but capitalist science’s bullshit about itself.” 
[China Mieville | Cognition as Ideology: A Dialectic of SF Theory]

La Con/ciencia Ficción/al busca expandir las posibilidades del distanciamiento cognitivo al diferir sobre el supuesto rigor científico de la ciencia ficción como característica definitoria del género. Obviamente, existe alguna ciencia ficción basada en una extrapolación relativamente rigurosa de los hechos científicos, pero gran parte de la misma no lo es. Y el momento en que uno, como escritor o como un lector ávido del género, comienza a tratar de mantener estas fronteras cientificistas, te metes en una cantidad sorprendente de excepcionalidades. Debo mencionar que no hay nada de malo con todo este cientificismo, ya que se crean exquisitos libros, pero la idea de que la ciencia ficción se basa en una especie de extrapolación rigurosa cognitiva y que la fantasía / otras ficciones especulativas son mera idealización tonta afuera del campo, es ser completamente miope. Considero que la especulación no debe limitarse a realidades empíricas (de cierto paradigma), como ciert@s escritor@s que se piensan más puristas en el género por partir de nociones de la realidad aceptadas por la ciencia moderna de la época. 

“The problems that science deals with, the ideas that it uses in investigating those problems, even the so-called scientific results that come out of scientific investigation, are all deeply influenced by predispositions that derive from the society in which we live. Scientists do not begin life as scientists after all, but as social beings immersed in a family, a state, a productive structure, and they view nature through a lens that has been molded by their social experience.” [Richard Lewontin | Biology as Ideology]

El debate acerca de si la extrapolación científica es la característica primordial en un texto de ciencia ficción se remonta a H.G. Wells frente a Julio Verne.  Es conocido que se produjo una discusión entre ambos escritores, cuando ambos publicaron libros acerca de viajes a la Luna: De la Tierra a la Luna (1865) por Julio Verne y Los primeros hombres en la luna (1901) por H.G. Wells. Verne invirtió mucho tiempo trabajando una narrativa para tal viaje basada en las ciencias físicas y la balística de su época, el siglo 19, y fue muy preciso. En cambio Wells, creó un material anti-gravedad en su historia, que se uso para manufacturar el vehículo espacial. Es asombroso que aún perpetuemos en el género esta tontería de que la ciencia ficción se debe basar en lo posible. Los números y relaciones numéricas simulan una realidad matemática que conjuga la ficción con la verdad científica. Así que, por ejemplo, en una escena ficticia donde un misil se aproxima a una nave espacial, las mediciones de distancia, la velocidad y hasta el tiempo del impacto representan ambas relaciones matemáticas ficticias y reales. Escritores como China Mieville interrogan esa condescendencia, ya naturalizada, por muchas instituciones académicas y culturales de ciencia ficción, al excluir y rechazar el potencial de la fantasía. La noción de distanciamiento cognitivo en la ciencia ficción en vez de designar una distinción radical entre lo posible y lo imposible, indica la presencia de lo que el profesor Carl Freedman llama “el efecto cognición”, una forma en que el lenguaje científico puede ser empleado para dar una ilusión consistente de validez científica dentro de la ficción. El lector se entregará al efecto cognición entre más se entregue a la autoridad del libro, o sea a la autoridad ontológica de la realidad en el mismo. El "efecto de la cognición", simula la legitimidad de la ciencia sin ser ciencia, simula la forma y el tono de la verdad sin ser verdad. Esto reta la noción de rechazar la fantasía, u otros relatos fantásticos usando el distanciamiento cognitivo cientificista, reconociendo como, la ciencia ficción es un sabor más en lo que es la ficcional especulativa. 

[Ilustración por Esteban Mercado]
 
La Con/Ciencia Ficción/al, como literatura del extrañamiento cognitivo, se ocupa por construir mundos enteros, sus saberes e idiosincrasias; todo un ordenamiento ideológico.  Posteriormente se condensan personajes que emergen de las coordenadas discursivas establecidas en la topografía política misma, escapando del cientificismo como la ideología primordial o estándar para la literatura del distanciamiento. Esta arquitectura de mundos, significa constituir relaciones de poder, de saber, cadenas alimenticias, establecer las rutas del flujo del poder y las situaciones vendrán casi por sí solas. Lo importante es colocarse en las fisuras de la frontera nublosa entre “dentro” y “afuera”; ya que de ahí surge algo que ya no es ni el sujeto ni mundo, sino un tejido de ambos; la inmanencia del texto. El concepto Dispositivo de Michel Foucault puede sernos muy útil al momento de establecer una arquitectura y un orden ideológico en la ficción especulativa.

[Ilustración por Esteban Mercado]

"Lo que trato de indicar con este nombre [Dispositivo] es, en primer lugar, un conjunto heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no-dicho, éstos son los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que se establece entre estos elementos." [M. Foucault | Saber y Verdad]

El sujeto que no es más que un pliegue en mejunje de impresiones cognitivas en un gran océano del “stream of consciousness”, es intercambiable y prescindible. Los acontecimientos fluctúan en distribución uniforme y son pensados de vez en vez por alguien. La suma de las impresiones constituye la entidad ficticia de la conciencia, un transitorio vaivén en el campo de sustancia de las percepciones, variable salvaje que puede tomar un valor y después otro y después otro. El sujeto se desliza entre lo pensado y lo pensable. 

[Ilustración por Esteban Mercado]
“We all grow out of the environment and times which we are born into [...]” [Alan Moore]

La Con/Ciencia Ficción/al construye la identidad y las relaciones de poder, no tan sólo el contenido especifico del mismo, sino en la forma de narrar. Lo que llamamos un yo, un self, está necesariamente inmerso en dinámicas, jerarquías y conflictos gravitando alrededor del poder, manifestando una aparente realidad social sólida en forma de estructuras sociales, políticas, perfiles psicológicos y agentes auto determinados. Un importante objetivo en esta arquitectura literaria de la (con)ciencia ficción(al) es investigar la relación entre forma y contenido, mundo y sujeto y la fantasmagórica tensión entre la psique y la polis. Esta dinámica dentro del texto es una especie de anamorfosis literaria, una deformación estratégica o un détournement. Lo que se quiere hacer con esta táctica literaria es crear una bifurcación cognitiva en el/la lector/a para manifestar en él/ella un punto de vista preestablecido, así el elemento paradójico entre personaje/entorno social es experimentado desde diversos ángulos y formas, específicamente diseñadas por el escritor. El destino de los personajes / entidades aquí, sigue siendo una especie de prisma a través del cual se ve el mapa ideológico social aún más claramente. Esta ontología de la creación de mundos explora la relación entre la tecnología, los saberes y la arquitectura. Haciendo posible descripciones espaciales de cosas como arquitecturas y paisajes que tengan efectos persuasivos y convincentes en sí mismos, enriqueciendo enormemente la potencia emocional y la trama de una manera en que la caracterización no puede. 

"Concibo al ‘yo mismo’ más bien como una construcción del pensar, construcción del mismo tipo que ‘materia’, ‘cosa’, ‘sustancia’, ‘individuo’, ‘número’, por tanto sólo como ficción reguladora gracias a la cual se introduce y se imagina una especie de constancia, y por tanto de ‘cognoscibilidad,’ en un mundo del devenir." [Federico Nietzsche | Fragmentos Póstumos]

Louis Althusser define ideología como: "la representación de la relación imaginaria del sujeto a sus condiciones reales de existencia". Esas “condiciones reales de existencia”, están por definición, fuera del lenguaje. La historia funciona, por tanto como una causa ausente para el sujeto, en tanto que la historia en su totalidad, sigue siendo inexplicable para el sujeto, sin embargo, impulsa a los antagonismos reales en  la sociedad, por ejemplo, entre las clases sociales, género. Según Althusser la ideología es ahistórica, al igual que el inconsciente es eterno. Un mapa cognitivo del presente, tiene la capacidad de reinyectar una comprensión de la historicidad misma. El teórico literario, Fredric Jameson, define la cartografía cognitiva como un proceso mediante el cual el sujeto individual se sitúa dentro de una totalidad irrepresentable, un proceso que corresponde con el funcionamiento de la ideología. La noción de un mapa cognitivo o de una cartografía cognitiva permite una representación más vasta de la situación del sujeto individual y la totalidad irrepresentable que es el conjunto de las estructuras / relaciones de la sociedad. La forma política del texto tendrá como vocación la invención y la proyección de un mapa cognitivo integral, a nivel social y espacial. 

“There is [...] a most interesting convergence between the empirical problems studied by Lynch in terms of city space and the great Althusserian (and Lacanian) redefinition of ideology as "the representation of the subject's Imaginary relationship to his or her Real conditions of existence [...] The Althusserian formula, in other words, designates a gap, a rift, between existential experience and scientific knowledge. Ideology has then the function of somehow inventing a way of articulating those two distinct dimensions with each other.” [Fredric Jameson | Postmodernism or, The Cultural Logic of Late Capitalism]

Las sociedades tienen una urgencia de reunir y clasificar sapientes en una variedad de maneras, ya se trate de los modos de producción, géneros, etnias o especialización de los puestos de trabajo/privilegios/incentivos/repeticiones. Estos sistemas binarios funcionan específicamente dentro del lenguaje como una forma de categorizar, siempre simbólicamente, a todos los que habitan dentro de la cultura/folklore con el fin de normalizar y ordenar la fluidez de las dinámicas de poder, tejiendo canales de percepción en el tejido social mismo. Sin embargo, nuestras identidades, nuestros amores, los miedos y las lógicas no son experimentados por nosotros como si se tratara de un producto. Creemos y sentimos que estas identidades son naturales, que tienen una esencia dentro de nosotros en alguna parte, sea inmaterial como el alma o material como genes, y nos son impuestas por las instituciones y/o las mismas lenguas. Asimismo una Polis no es solamente una “realidad concreta externa” que dicta nuestra vida interior; la Polis, al igual que todos los establecimientos de la masa de signos, posee un orden simbólico dentro de su vientre, que brinda contexto legitimando  las diferentes categorías del tejido social a través de una naturalización binaria y asimétrica de los órganos, cuerpos, funciones, patrones, objetivos y tecnologías. De esta manera, la cultura genera sapientes que se regulan, asimilan, castran y construyen unos a los otros. La Psique, esa máquina especial de deseo que no puede verse a sí misma, yuxtapuesta con la Polis, ese laberinto de signos que produce funcionabilidad. 

Estos son los puntos esenciales del documento, (1) la elaboración del orden simbólico y el biopoder en un tejido social/sapiente, (2) la construcción de la identidad/memorias (3) comprender los señuelos, del “Yo”; el libre albedrío y la autodeterminación como protección/regulador de lo inconsciente; ese exceso psíquico que producen los espectáculos de la ciudad que se manifiestan para no darse cuenta de los daños colaterales y la solidificación de las relaciones de poder. Finalmente, (4) una oda a una Ciencia Ficción que se escapa del molde de meras descripciones de datos científicos o técnicos de un “mundo exterior” especializado y naturalizado. Hacia/Desde una Con/Ciencia Ficción/al que calque lo interior/exterior, contenido/forma y reconozca la cultura, como un sistema de señales inmersas en redes de poder que, necesariamente, capacita al sapiente en la configuración del deseo, de la vida interior misma, con el fin de externalizar, regular y engañar para que la sociedad pueda persistir.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Piratas en el Caribe: Derecho Internacional y el Advenimiento de la Corporatocracia



"In order to affect a timely halt to deterioriating conditions, and to ensure the common good, a state of emergency is declared for these territories by decree of Lord Cutler Beckett, duly appointed representative of His Majesty, the King. By decree, according to martial law, the following statutes are temporarily amended: Right to assembly, suspended. Right to habeas corpus, suspended. Right to legal counsel, suspended. Right to verdict by a jury of peers, suspended. By decree, all persons found guilty of piracy, or aiding a person convicted of piracy, or associating with a person convicted of piracy, shall be sentenced to hang by the neck until dead." [Del filme Pirates Of The Caribbean: At World's End]
La saga de Piratas del Caribe (Pirates of the Caribbean) tiene más fibra política e historica de lo que se podría pensar la primera vez que uno la ve. Dentro de la narrativa de la saga se presentan múltiples niveles de antagonismos en conflicto, fusionándose, estallando y jugando para adquirir poder y sobrevivir en terrenos hostiles. Entre los antagonismos están la ley mercantil vs el crimen de pirateria, la metrópolis vs las colonias, la barbarie vs la razón, el estado corporativo moderno vs poblaciones ingobernables; todas estas relaciones de poder se entre mezclan mientras avanza la saga.

Uno de los temas principales del filme Piratas del Caribe es la globalizacion, industrialización y el imperialismo el en siglo 17. En el filme la corporación East India Trading Company se esta estableciendo en el Caribe con el fin de regular y transformar el comercio marítimo en la región colonial concretizando el principio de tratados de comercio internacional en aguas tropicales. La misteriosa y poderosa compañía comercial inglesa intenta controlar los territorios coloniales en el Caribe siguiendo el flujo del mercado libre. De tal forma se manifiestan regímenes en las colonias de corte corporatrocratico, que desde el sector privado va estableciendo monopolios, configurando conflictos militares y legitimizando la desigualdad en tratados mercantiles como herramientas de bio-control socio económico sobre la política de Inglaterra y sus territorios.    


La East India Trading Company del filme es una versión ficticia de la muy real Compañía Británica de las Indias Orientales; una multinacional con base en Londres, que contaba con su propio ejército y cuerpos de seguridad en todos los países donde operaba / gobernaba; podían inclusive invocar Ley Marcial en las colonias para así quitarle derechos a la población que deben manejar bajo la lógica del Capital.
"...the East India Company bought its sovereignty and in its own way, created the future template not only for the multinational corporation, but also for the corporatized nation-state? To a certain extent yes, we can argue precisely that. The East India Company was hugely important in a truly global way." [Miguel A. Cruz, Purchasing Sovereignty: The East India Company and the Birth of the Corporatized Nation-State]
En 1773 el parlamento Inglés aprueba una ley donde le concede a la Compañía de las Indias Orientales el monopolio del comercio del te y especias. Un monopolio artificial es un tipo de monopolio en el cual el monopolista se vale de algún medio para impedir que vayan al mercado más productos que los suyos. Los medios de los que se puede valer pueden ir desde la violencia a una fuerte restricción de la demanda por parte de los consumidores, pasando por la imposición de barreras de entrada artificiales. Así esta compañía dominaba el tráfico marítimo a nivel mundial ademas de tener bajo su mando a múltiples barcos de guerra que con frecuencia se desplegaron para pacificar a poblaciones bajo el gobierno corporatocratico. En el filme vemos como la corporación toma la supervisión de la expansión económica para erradicar la piratería, canalizar los mercados locales hacia la lógica del monopolio y  sembrar la in-equidad del intercambio económico imperial, haciéndose amos sobre toda faceta de la vida en los territorios que ocupaban. 

"El racismo va a desarrollarse, en primer lugar, con la colonización, es decir, con el genocidio colonizador; cuando haya que matar gente, matar poblaciones, matar civilizaciones [...] Destruir no solamente al adversario político, sino a la población rival, esa especie de peligro biológico que representan para la raza que somos, quienes están frente a nosotros [...] Podemos decir que lo mismo con respecto a la criminalidad. Si ésta se pensó en términos de racismo, fue igualmente a partir del momento en que, en un mecanismo de biopoder, se plantó la necesidad de dar muerte o apartar a un criminal. Lo mismo vale para la locura y las diversas anomalías." [Michel Foucault]

Así es como en todo colonialismo el racismo es una herramienta clave de la biopolítica para eliminar (o dejar morir) poblaciones que no logran ser asimiladas a la norma deseada, aparece en la forma de genocidios colonizadores como en América, Asia y África en particular, durante los momentos centrales del imperialismo europeo. Recordemos que el racismo es una estrategia de guerra que asume diferentes formas según sean los actores en el contexto social. La costo-eficiencia en el modo de producción capitalista ha mejorado mediante la coordinación de fuerzas de labor humana. La supervisión jerárquica de los cuerpos y las técnicas para la canalización de las fuerzas de producción son vitales en el despliegue de la logística mercantil colonial. La canalización de las energías humanas permite que el proceso de producción sea liberado de las interrupciones políticas, así como de obstáculos técnicos de la producción. Pero no todas las poblaciones podrán ser asalariados parte de la disciplina de fábrica, por lo tanto las clases trabajadoras, aquellas insertadas en el ciclo de producción / consumo de bienes y servicios es diferenciada de otras "clases peligrosas" de la población, o el lumpen-proletariat. 



Las prisiones de la época servían como un medio de exclusión para todo tipo de personas marginales (delincuentes, locos, enfermos, huérfanos, vagabundos, prostitutas, etc.) todos eran encarcelados sin orden. Pero el poder, no sólo reprime, sino que también produce: produce efectos de verdades, produce saberes y produce legitimidad a instituciones socio-economicas. El biopoder que absorbe el derecho de vida / muerte, pretende convertir a lo vivo y los cuerpos en objetos administrables por parte del poder. En este sentido, la vida dentro de la regulación debe ser protegida, diversificada y expandida. Su reverso, y en cierto sentido su efecto, es que la vida afuera de la regulación justamente debe perecer. Ya sea en la forma de la pena capital, la represión política, la eugenesia o el genocidio; esta eliminación sistemica de cuerpos se justifica mediante el derecho, si dicho exterminio asegura la seguridad de la vida imperial y la propiedad privada.

El derecho internacional siempre ha sido cómplice con el imperialismo. Ya en 1532, Francisco de Vitoria formuló sus teorías pioneras del derecho internacional para justificar el saqueo español de las Américas. Casi un siglo después, Hugo Grotius, sin duda el escritor más importante en la historia del derecho internacional, en 1609 expuso una teoría de los "Mares Libre". "Mare Liberum" promueve la idea del uso libre de las vías de comunicación marítima para el beneficio de todos supuestamente. Pero este tratado para los viajes y el comercio marítimo fue escrito por Hugo para defender los actos de piratería efectuados por la Compañía holandesa de las Indias Orientales.

El derecho internacional mercantil es en cierto sentido, el derecho en su estado más puro. Ya que a nivel internacional, la forma jurídica argumentativa sigue basándose esencialmente en la mercancía que rige el intercambio capitalista. Así que al usar sus leyes y reglamentos mercantiles ya estaban en sus enredaderas de monopolios y marginalizacion socio-económica. En 1670, el rey Carlos II le concedió a la Compañía de las Indias Orientales el derecho de desplegar ejércitos y formar alianzas, declarar la guerra o establecer la paz y ejercer la jurisdicción tanto civil como criminal en las zonas en las que operaba. En 1689, la Compañía era casi un "Estado" dentro de la India continental. La corporación administraba de forma independiente las zonas de Bombay, Madrás y Bengala y poseía una fuerza militar tremenda. La coerción de estas y muchas otras regiones continuó siendo indispensable en los regímenes corporatocráticos de la Compañia. El derecho internacional sienta las bases para el imperialismo y la guerra, haciendo del mundo uno caótico y sangriento gracias al imperio del derecho que dictamina una igualdad política abstracta entre estados mientras niega su equidad mercantil.
“The East India Company are at this time sovereigns of a rich, populous, fruitful country in extent beyond France and Spain united; they are in possession of the labour, industry, and manufactures of twenty million of subjects; they are in actual receipt of between five and six millions a year. They have an army of fifty thousand men.” [Robert Clive, Speech to the House of Commons, 1769]
Pero debemos notar y aceptar que el derecho no contiene ninguna forma dentro de su narrativa que decida en última instancia por un lado u otro ya que no hay una interpretación intrínsecamente correcta. El derecho no es un conjunto de reglas estática sino un proceso, el conflicto potencialmente interminable sobre las categorías jurídicas es el derecho internacional. Dicho sistema de derecho, entonces, puede ser utilizado para legitimar todo lo que también podría condenar, como por ejemplo invasiones y ocupaciones militares, imposición de tratados de comercio desiguales e inclusive la ley marcial para alguna región foránea. En el derecho, la pregunta central no es cuál es la interpretación correcta o incorrecta, sino que se convierte en autoridad. En cualquier controversia legal sobre los fines o los medios de algún estado, una interpretación jurídica tiende a concretizarse y vencer: esta tiende a ser históricamente interpretación del estado con las armas más grandes. El derecho internacional se basa en la violencia estructural que legitima con sus saberes. La igualdad formal y abstracta entre los Estados-naciones va de la mano con la desigualdad político-económica entre los mismos. Los Estados no tan solo son los litigantes dentro del derecho internacional, sino que también son sus intérpretes. En ese sentido: La política es la continuación de la guerra por otros medios, ya que no todos tienen los mismos medios de hacer la guerra para su interpretación del derecho sea la dominante. 


La Compañía de las Indias Orientales se dedicaba a la explotación de recursos naturales en los países donde operaba, a la venta de productos manufacturados en Inglaterra, a evitar cualquier competencia y mantener el sistema de derecho mercantil en sincronización con los deseos de la corona inglesa usando ejércitos y buques de guerra privados. La evidencia de la interpenetración de las empresas monopolistas, los estados, la guerra y el comercio es proporcionado por la Guerra de los Siete Años (1756-1763) que succiono a Prusia, Francia, Austria, Rusia y Gran Bretaña. Esta fue la culminación de una guerra entre Gran Bretaña y Francia por el control de la India y las colonias de América del Norte, en la cual se disputaba la hegemonía de las rutas comerciales de oriente y que tuvo escenarios bélicos tanto en Asia como en Europa.

Los acontecimientos de la Guerra de los Siete Años transformaron a la Compañía de la India Oriental de potencia comercial en potencia militar y territorial. Ya para el final de dicha guerra, Gran Bretaña poseía un lucrativo Imperio mercantil y la apertura de vastos territorios nuevos en  las regiones de America del Norte y el Caribe. La empresa creció enormemente en riquezas y poder, acogiendo como propia la gran influencia en el comercio mercantil. Reconociendo el poder potencial de la compañía, el Rey de Gran Bretaña le dio protección del gobierno, convirtiendo a la empresa en un ente de monopolio comercial del Reino. El objetivo de la Compañía fue de regular y canalizar el intercambio económico de la región y las ganancias comerciales a través de la legitimidad mercantil de la Compañía de las Indias Orientales. La Compañía obtiene una influencia y monopolios tan profundos en el comercio británico que una amenaza contra la compañía se toma como una amenaza para la propia Gran Bretaña. 


Marx mismo sugirió que el derecho es un fenómeno superestructural, por lo tanto es un fenómeno separable y estrictamente secundario a la base económica de la actividad humana. En el famoso "Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política", Marx explica como en "la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social." Él afirma rotundamente que "no es la conciencia del hombre la que determina su existencia, sino su existencia social la que determina su conciencia..." En el texto "La Ideología Alemana", Marx y Engels denuncian lo que ellos llaman la "ilusión jurídica", es decir, la falacia de ver el derecho como una expresión inmediata de una autonomía social en vez de como un fenómeno derivado de la relaciones de producción socio económica y la propiedad. El derecho internacional generalmente se describe como un "conjunto de normas" pero si eso fuera correcto, la legalidad de la mayoría de las acciones debería ser relativamente no controversial, y el estado de los casos, se resolverían simplemente verificando los hechos con las "reglas". Por lo tanto mas que un conjunto de normas el derecho sólo existe en su interpretación. Por esta razón, el derecho, la política y lo económico suelen ir de la mano. 
"My conception of freedom. The value of a thing sometimes does not lie in that which one attains by it, but in what one pays for it — what it costs us. I give an example. Liberal institutions cease to be liberal as soon as they are attained: later on, there are no worse and no more thorough injurers of freedom than liberal institutions. One knows, indeed, what their ways bring: they undermine the will to power; they level mountain and valley, and call that morality; they make men small, cowardly, and hedonistic [genüsslich] — every time it is the herd animal that triumphs with them. Liberalism: in other words, herd-animalization." [Friedrich Nietzsche]