Mostrando entradas con la etiqueta Heberto Morales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Heberto Morales. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de septiembre de 2011

Estar | Daniel Pommers


Estar

Obediente y abreviado,
hinchado/maniático/rústico/
agotado. . .desconocido,
sin laceraciones;
podrido, también
adulterado por las
muchas gentes —con infinitas voluntades—
malolientes y descabelladas.

Paisano de una nubosa tierra:
siendo, calibrado y fértil.

Estar,
avinagrado/orientado/jugoso/mordisqueado y
herido, viviendo en el calor de
otra tripa;
ser violado por la maldición
del indecible y ser malcriado por
el lobo de los pocos. . .en el gaznate de
un monstruoso dominio.

Siendo;
servido, así como
es diligenciado un bocadillo
cuando estamos
borrachos
o
cuando se nos hace
tarde para ir a laburar.

Ni siquiera un buen
aperitivo podríamos ser,
quién sabe si somos
una grandiosa larva;
así tendría sentido esa
habilidad tan nuestra
de buscar la trinchera
más sucia del reino
para revolcarnos en ella:
“Porque mejores tiempos vendrán”,
nos decimos.

Estar,
graves/tontos/pesados,
con nuestros gobiernos de plástico
flaco;
haciéndonos,
incurables y delirantes:
ciudadanos de la perfecta colonia.

Somos;
aguantándonos
virulentamente
por
una
lacónica
esquina
de
la
conformidad.

Por Heberto Morales

martes, 19 de abril de 2011

Ser hombre | Daniel Pommers


El hombre está dañado:

acabándose, encapotado anexo.

El hombre está hinchado;

al Gólgota marchando sin cabeza.

El hombre el desastre el castrado

Caminando el frágil hombre,

dejando hueco/dejando vermú.

Cocinado y disparado a la nébula:

ser otro… sin efecto… negligente, fugado;

tener sitio luego abandonarlo,

entonces caudillo República.

Puro Diablo en hechura con

Conjuro despótico lascivo, cervecero, alarmoso,

cuando la Venganza del

hombre disimula costura.

El conejo diario para agotar las municiones.

Objeción: casi casi.

Llámese hombre. Potestativo hombre.

Experto hombre. Cotidiano hombre.

Tenga historia de hombre.

Nota: Ilustración por Heberto Morales