viernes, 9 de julio de 2021

The Mystery of a Star: poem by Daniel Pommers

John William Waterhouse ~ El circulo mágico (1886)


THE MYSTERY OF A STAR 


A light visits my dreams and initiates me into its colours,

into the history of the universes and their interstellar connection;

opens the books I keep fresh on the wall,

searches for me in the infinity of green leaves and in the heat and the summer. 

When she discovers me free, I am free again in the undergrowth 

in the profundity of the ocean 

in the municipality of friendship, in the breath of my blood 

and returns in a thousand dimensions to Magonia, perhaps it returns to a meteor  

that knows me naked and making love to you in the prism of Bermuda,

in Paradise, in this second that perhaps knows me and is cavern and dawn;


thus the light is eternal fugitive, 

like the first beings who inhabited creation.


The initiation no longer asks for blood but shouts all its brilliance.


It converses with the moon, and the moon that tastes like grapes is our moon. 

The moon is always seen as a throat, as an eternal voice.


                                                        [Traducido por Miguel Pruné]


* * *

                                                                     (Versión en español)

EL MISTERIO DE UNA ESTRELLA 


Una luz visita mis sueños y me inicia en sus colores,

en la historia de los universos y su conexión interestelar;

abre los libros que guardo frescos en la pared,

me busca en el infinito de las hojas verdes y en el calor y el verano. 

Cuando me descubre libre, soy libre nuevamente en la maleza 

en la profundidad del océano 

en el municipio de la amistad, en el hálito de mi sangre 

y regresa en mil dimensiones a Magonia, tal vez regresa a un meteoro  

que me conoce desnudo y haciéndote el amor en el prisma de las Bermudas,

en el Paraíso, en este segundo que quizás me conoce y que es caverna y amanecer;


así la luz es eterna fugitiva, 

como los primeros seres que habitaron la creación.


La iniciación ya no pide sangre pero grita toda su brillantez.


Conversa con la luna, y la luna que sabe a uva es nuestra luna. 

La luna se mira siempre como una garganta, como una voz eterna.

Pedazo de pan: escrito de Emilia Elizabeth Chamba Vargas

Giovanni Giacometti, El Pan, óleo sobre lienzo (1908)


PEDAZO DE PAN


A veces, cuando llegaba a casa y no encontraba comida en la mesa, daba media vuelta y de inmediato me iba a buscarla. Esos fueron tiempos difíciles. Me asombraba el hecho de que cuando me disponía a salir estando desesperado por hallar algo para llenar mi estómago, pensaba en cualquier otra cosa, y olvidaba la razón por la cual me sentía tan afligido y miserable. Recorría las calles, una por una, me topaba con personas semejantes a mí, que poseían el mismo infortunio y deambulaban por las vías hambrientos, con sed de conseguir algo, no para ellos sino para sus hijos, sus retoños que habían nacido en un mal momento, o quizá en una época en donde la desgracia se fundía y dispersaba por todos los rincones del mundo. Pensaba y divagaba conmigo mismo sobre el número de moscas que como yo estarían rondando por los comerciales, restaurantes, plazas, parques, tiendas; pensaba en la comida en todas sus fases, en cómo se preparaba, en lo que la gente hacía, si no lo tenía, y en que quizá existiría un modo de solucionarlo para que todo el mundo la tuviese, cuando la necesitara, y no hubiese que malgastar más tiempo con un problema estúpidamente sencillo. Sentía compasión por el hombre, por la raza humana. Perderse una comida no era tan espantoso, el escalofriante vacío de aquellas calles que recorría era lo que verdaderamente me trastornaba. Todas aquellas casas, una tras otra, y todas tan desiertas y apagadas. Exuberantes adoquines bajo los pies y calzadas y balcones de una distinción bella y monstruosa para subir a las casas, y sin embargo, un hombre podía caminar de un lado para otro todo el día y toda la noche sobre esos costosos materiales y estar buscando un mendrugo de pan. Esto era lo que me molestaba, su incoherencia. Si al menos, pudiera uno salir con una campana y moverla de un lado a otro para que alguien escuche el tintineo y gritar: ¡Atención! ¡Atención! soy un hombre hambriento y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa: ¿Alguien desea que lustre sus zapatos? ¿Que saque la basura? ¿Que le haga algún mandado? Si por los menos me atreviera a expresarlo sin vergüenza alguna, así de claro, pero no, no es así, ni siquiera abro la boca. Si le dijera a un tipo en la calle que estoy hambriento, de seguro saldría corriendo, y se haría el desentendido, y quizás otros me dirían que vaya a trabajar y me mirarían con cierta curiosidad y desprecio, algunos tendrían lástima y dentro de sí pensarían que un hombre tan joven y completo no tiene fortaleza, y ya forma parte de los tantos vagos que circulan en esta ciudad. Veo el mundo derrumbarse, miro a mi alrededor y percibo ese hedor nauseabundo de queso rancio que está siendo agujereado por gusanos.


domingo, 4 de julio de 2021

Registro de días: poema de Nadya M. Echevarría Quiñones

Remedios Varo, El otro reloj, Gouache/Cartulina, (1957)


REGISTRO DE DÍAS 

para escribir de una estrella binaria
de un tiempo fugado que no se alcanza 
hace falta la fantasma que asiste 
al comienzo desde su ausencia. 
encarnación que no logra reconocerse en una realidad muerta 
vuelve como onda pasajera, regresa desde no hay nadie 
al mundo en que abre brechas 
en zonas inundadas de sangre y de balas. 
radiografía de una falta; oficia canto abierto de otros huesos y otras horas. 
coincide con la ingravidez que rodea la noche 
transita la avenida que abre nuevos rumores 
pero el curso del mundo no la lleva. 
desde el monte negro atrae a la ráfaga 
al derecho de las sombras y de los días con posesión subterránea 
al dominio de cosas o palabras 
distorsión monstruosa de lo que no puede entregarse. 
es la extraña certeza de que lo reprimido siempre retorna en síntoma 
en ley de corazón invertido embarcado a la medida de su oscuridad... 
registra también
a la orfandad que incendia toda esta frontera entre pasado y futuro.


jueves, 7 de enero de 2021

Configuración de las mañanas: poema de Daniel Pommers

Stanislao Lepri, Los Murciélagos, Aceite sobre masonita, (1964)



CONFIGURACIÓN DE LAS MAÑANAS

El cielo abre sus ojos abismales.

Me siento en una alfombra y miro el azul,
los blancos y neutros colores de la luna,
las estrellas con su añejo vivo y dulce eco,
la eternidad de un saludo,
la mirada en secreto de las hojas
cuando el sonido misterioso de la humanidad
se promete libertades y maullidos en código;
y el autor de los sueños regresa cada vez que somos
una campanada de bocas en la piel, destruyendo los miedos,
solo los amantes de la noche me entienden.
A veces soy un ser que irradia luz,
luz,
esta luz de los tiempos,
esta luz que se compromete a vivir en El Señorial.
Las horas son farolas, las horas y en las horas de nuestras muertes,
enteras son las horas y los segundos son un capricornio en este mundo.
Somos obsequios del lumbral portentoso de los amaneceres.

Se abren las nubes y solo miro vida y truenos verdes en la tempestad.

Fue así el comerse la putrefacción de tus lenguas,
el meterme en el odio irremediable de regiones desérticas
como antes en África
y en la novedad de los mares nuevos
y en el pórtico, y en el Caribe;
donde toda la numen de los astros se hizo ave purísima y concebida sin pecado;
donde los lobos llegan a comer de nosotros, cuando soñamos;
en cuanto a la totalidad del tiempo hay un temblor
que mira,
que me absorbe.
Tanta sangre se perdió en la batalla de Dios
contra los ángeles libertos, aun cuando las estrellas
de las mañanas y los fríos de pensarte en otro mundo
son luces insólitas; son luceros y madres de la contrariedad.

Nosotros en gloria del espíritu // instrumentos del planeta uno
nosotros volamos libres con los minutos.
            El diluvio
        se rompe en mil canciones.
        Así el sonido de los torbellinos
                en mis sueños
            es hoja mojada
                es hija de mi amabilidad.


Estás en el cortocircuito: dos poemas de Nadya M. Echevarría Quiñones

Alice Rahon, The Next Morning, Óleo sobre lienzo (1958)
 

 

EL SER O EL SENTIDO

Es el ser o es el sentido
o las refulgencias de la discontinuidad:
la ligadura con vértigo de estas notas
Por ejemplo, me tardé tanto desempolvando este día
aplacando su pánico
Ahora un nuevo cisma abriga esa distancia
en el hiato la cólera perfecta de isla en psicodelia
Siempre llega el deja vu totalitario
-no dejarse llevar por el dictamen de los anonimatos-
y despegas cohetes con  el combustible creado en sueños:
Antes que olvide:
Abuela y su hermana caminaban desde las tierras rescatadas en su pasado
Venían riéndose contentas por el parque
De pequeña preguntaba:
¿Y para qué fueron esos rescates de terreno?
Para que tuvieran donde jugar y cómo entretenerse.
¿Y cómo era tu mamá?
Era prieta con el pelo ensortijadito
yo le pasaba la mano, siempre estaba enferma
Murió joven y después yo me quedé cuidando de mis hermanos,
estudié hasta 8vo grado, me gustaba mucho estudiar
Hay canciones que devuelven los cerros, cantos nuevos
Ciertos circuitos imposibles de cortar
Gestos de lo innombrable se vuelven susurros
Pero en esta noche acumulada, se replegan las luces
Hay zonas de librecambio, zona franca
y sures de delirios para sentarse y tomarse un café subterráneo
Ahí dices:
el día que vivo, la exhalación que amanece
la crepitación de memorias frente al mar tornasolado
ese que cubre peces que aprenden sus nombres
Rehacen terreno de contestación
armas contra las contingencias del tiempo y de la muerte
Miro, con lámparas del instante, por momentos apenas
y pude ver a los espectros que militan sin cadena causal que valga
Entre distorsiones ligo el ser y el sentido y no hay sometimiento
a la vergüenza de órdenes resquebrajados
Volví a mirar porque es mucha la noche
pero sabe arrojarse y tiene voluntad como afecto de mando
como un sol a mediodía que te expone en su cenit
pero te reviste con tus propias sombras
Estás en el cortocircuito, lo real es este intervalo
donde me hago posible.



MOVIMIENTOS TECTÓNICOS

Lo que no abolió el azar fue cierta traducción de relámpagos
la mirada expandida hacia la eterna dinastía inconclusa de nuestros verdugos
No se colman las tinieblas con pagos ni recibos
ni tampoco se corrigen las horas entre cazadores y testigos
No reclamo una lección de luz en esta realidad fugaz
A lo lejos una colección de cosas muertas me miran de vuelta
Ya aprendimos a prender las luces, incluso en las mañanas
y que los dioses también se pudren
Sabemos de sobra
 que se bebieron el mar
 que nos borraron los horizontes
 que estamos más lejos de los soles
 y que nos sopla en la cara
 el espacio vacío
Nos sabemos cubrir con sábanas de tinieblas
y aprendimos también de la luna y sus mareas,
que aquello que no funciona y que no cuadra:
lo arrastrará  el oleaje hacia la negrura abierta
donde es denso el vértigo que acecha lo perecedero
Irán a las corrientes infinitas de la especulación económica
que denomina hoy a este territorio poseso de alacenas con polillas
Contra esto, la adecuada ola nocturna
contra la canción en las salmueras del presente y del pasado
Cancélame los puertos con ese ritmo de siempre que sabe a traición
Por los territorios del misterio se abre el extrañamiento
el cielo con relámpagos y el talismán de despedidas
A ver si así con esto se contentan nuestras placas.