jueves, 5 de diciembre de 2019

Un zap para acomodar tu cerebro: poema de Abigail Burgos

Diego Rivera, 'Los vasos comunicantes' (1938)


Aquí

Aquí me veo,
En el mismo camino
Dando el rodeo,
Creyendo que la ruta va a cambiar.
No, no va a cambiar,
Es lo mismo, de una forma u otra.
Quizás sea un vicio,
Quizás uno no quiere terminarlo,
Por más que uno trate.
Por que a uno solo le gusta un porciento,
Un fragmento de luz,
Una pequeñez.
El resto es el vacío que no se llena.
Que no se lúbrica con estímulos,
Si no con engaños.
Esos ricos y deliciosos engaños que uno mismo se provoca.
Como meter el tenedor en el interruptor de enchufes,
Sabes que hay peligro, que estás destinado a una sensación
Distrofiada, un zap para acomodar tu cerebro.
Como los locos en el Capestrano.
Zap zip zup
Una fuerza que agarra tu brazo y te obliga a soltar el tenedor.
Con los mocos por fuera del llanto invadido,
Miro el tenedor, prendiendo una papita, un pollo, un duby o como le llames.
Soy un culo apretado sin poder soltar mis flatulentos olores al mundo.
Aquí atrapada en el círculo que he creado,
Cómo las tómbolas, las picas de caballitos,
El bingo de tu abuela.
Así en el eterno eterno.
Soy un ser masoquista,
Sin frenos, con deseos de autodestruirme para luego
Resucitar a lo “llizus” ,
Quiero salvarme, excomulgarme,
Tragar agua bendita y quemarme lento,
Bien rico, sentada en sofá,
Cogiendo fuego por los ojos,
24/7 lleno de canales,
Se me prenden como diablo en noche de santeria,
Mientras que los gallos de cuello rojo,
Me mojan en rubies, dilatando mis arterias,
Abriendo camino en la histeria de volver al empezar.
Aquí me veo.

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