sábado, 1 de octubre de 2016

DESPEDIDA VIRTUAL {Por Don Sentido Común}

{Escrito por Don Sentido Común}


2115 D.C.

En un cuarto pequeño, decorado con planchas de metal que solo permiten la entrada del oxígeno a través de un ventilador, se ilumina el silencio que habita en el cubículo A-2. Una pantalla computarizada provee la sombra necesaria para iluminar la presencia de un humano. El hombre comienza a escribir en el teclado una contraseña que apenas se puede detectar con la vista. Entonces, la computadora reinicia su configuración:   

Zombot: “Iniciando el sistema, ¿Cuál es el nombre de usuario?”
Oscar: “Nombre de Usuario: Re-evolución”
Zombot: “Nombre de usuario CORRECTO, ¿Cuál es la contraseña?
Oscar: “Contraseña: ParaNuncaOlvidar”
Zombot: “Contraseña CORRECTA, ¿Cuál es su comando General?”
General Oscar: “Deseo grabar un mensaje”
           Zombot: “Comenzando a grabar mensaje audiovisual en cinco segundos… Cuatro segundos… Tres segundos… Dos segundos… Un segundo…”

Se ilumina una pequeña bombilla roja de una cámara de alta definición, Oscar comienza a grabar un mensaje difícil de olvidar:   

“Querida Aura,
Debo elegir entre cumplir con la promesa que le he hecho a mi pueblo, para poder verte crecer en un país que no ha sido más que un archipiélago lleno de falsas ilusiones y esperanzas temporeras. Podría elegir crecer junto a ti en un país desconocido, pero con una buena calidad de vida aunque estaría sacrificando mi alma que está atada a mi tierra borinqueña. Siempre he luchado por un país ideológicamente creado por una ilusión. Un país que nace y muere en mi memoria; sería un mundo nuevo si algún día aprobaran la Reglamentación Pro-Pueblo (RPP), una plataforma sociopolítica que considera la implementación y el cumplimiento con los derechos humanos de las poblaciones pobres de Puerto Rico (ahora representadas por un 80% de la población total). Que promueve las propuestas que utilizan recursos naturales y nuestra mano de obra sin contar necesariamente con remuneración económica alguna, pues en estos momentos las necesidades fisiológicas básicas tienen un mayor peso que el lujo materialista. Y aunque he llegado a pensar que todos nuestros esfuerzos han sido en vano, nuestra batalla tiene un fin muy claro: que los niños del segundo milenio tengan un desarrollo psicológicamente adecuado en nuestra sociedad puertorriqueña,  basándonos en la creencia de que existe una posibilidad de que los milenios (como son llamados por el noticiero) nazcan y se desarrollen como seres humanos de la quinta dimensión. Algunos hermanos caribeños lo han logrado. 

Lo he visto con mis propios ojos, como nuestros vecinos cubanos levitan y caminan por encima de la costa de la playa Jibacoa en la Habana. Otros han sido identificados por poder comunicarse telepáticamente con distintos ciudadanos. Se han grabado a dominicanos respirando debajo del agua. Le llaman hombres pescado, aquellos que han sido lo suficientemente afortunados de desarrollar las agallas submarinas gracias al consumo de algas biogenéticas cultivadas en el laboratorio del Puerto la Plata. Los que han logrado tal metamorfosis han podido huir hacia Costa Rica y Panamá; incluso se han escuchado historias de pueblos submarinos que venden mangú de mariscos.”

“Nuestros escasos recursos y la falta de educación no permiten que los ciudadanos puertorriqueños evolucionen más allá de su descendencia y su progreso intelectual (puramente autónomo). Las lágrimas se han convertido en atributos sagrados del humano puertorriqueño. Representan la divinidad de la vida, aquella que brilla en los ojos de nuestros ciudadanos, aunque algunos ríos y otros cuerpos de agua se hayan contaminado y deshidratado. Esto ocurrió debido a la erosión causada por la construcción excesiva, adicional a la sequía que se extendió por todos los pueblos de Puerto Rico como un virus Chikungunyano. La escasa agua potable que queda puede ser obtenida a través de un proceso de purificación. El sacrificio de nuestros rebeldes ha logrado que tengamos en nuestro poder una máquina desalinizadora. El problema ahora consta en cómo llegar a las costas, lo cual se ha imposibilitado debido a que las playas han sido privatizadas y militarizadas, proveyendo acceso exclusivo a la Sociedad (conocida anteriormente como Clase Blanca Alta). La Sociedad nos ha convencido de nuestra inexistencia, convirtiéndose en la única población reconocida como ciudadanos humanos de Puerto Rico; aunque mayormente es representada por pseudo-intelectuales, ciborgs, inmortales, tecnócratas expertos y multibillonarios.”

     De momento se interrumpe la grabación. El capitán Juan Quintero trae una gran preocupación en sus ojos, los cuales sirven como brújula facial que auscultan la seriedad de su mensaje.


        “Con su permiso mi General. Hemos detectado un objeto que se acerca vía aérea hacia nuestra base. Aparenta ser un Predator UAV (Unmanned Aerial Vehicle) dirigido por el alcalde de San Juan. Parece que identificaron nuestra localización luego de que nuestra misión para usurpar los alimentos de la Clase Blanca Alta (CBA) fracasó.” 

“¿Cuáles son sus órdenes?”
El capitán Juan Quintero no le temía a la muerte y mucho menos si tenía una buena razón para morir. Entendía que el cambio solo era posible a través de la acción y pensaba (igual que todos en la Re-evolución) que para salvarnos había que enviar un mensaje preciso y claro: "Si el gobierno jode con nosotros, nosotros jodemos con el gobierno". Ya había sido suficiente con dos siglos de indiferencia por parte del gobernador y sus asesores, o más bien de su banda de ladrones y asesinos. Todo el dinero y todos los alimentos necesarios para una dieta saludable lo poseen los adinerados de la CBA: banqueros, alcaldes, abogados, financieros, directores académicos, dueños de distintos planes de salud, aseguradoras, militares y policías corruptos, entre otros.

Ya es hora de marchar hacia sus casas y oficinas y atacar, quemar y aplastar a todo el excremento gubernamental, el que se ha robado la vida de miles de puertorriqueños. Es hora de destrozar sus riquezas, techos y viviendas, sin cuidado alguno que en esta guerra contra el gobierno no existen los rehenes. Somos los ciudadanos olvidados en contra del gobierno, sus hijos, familias y amistades. Ya es tiempo de que manchen con sudor y sangre su propia ropa, para que sientan el calor y el dolor que sentimos la mayoría de la población.

Luego de haber recordado el discurso que Juan ofreció al ser promocionado a capitán, el general Oscar (lleno de orgullo y patriotismo) pausó su grabación y procedió a dar sus órdenes:

“En cinco minutos termino de grabar. Se aproxima el final de nuestra odisea en Puerto Rico. Prepara las armas de fuego para el contraataque. Recuerda que es importante enviar el mensaje cibernético a los robots de defensa para que preparen los misiles anti-aéreos y los RPG’s. Los robots de inteligencia serán comandados por la teniente Rosa Rodríguez. Entiendo que su capacidad intelectual, su organismo cibernético y su experiencia estratégica nos permitirán salir victoriosos en esta batalla. Por último, activa el camuflaje óptico alrededor de las aeronaves que las necesitaremos para movilizarnos hacia nuestra base principal en Haití.”

“¡Sí, mi general!” contestó el capitán Quintero mientras realizaba el saludo de guerra conocido por los integrantes de la Re-evolución.

            Una vez Juan salió por la puerta, Oscar retomó su despedida.

      “¿Dónde me quedé?...”

“Ahora lo recuerdo. . . Dinero y capital. Nuestros antepasados le adjudicaron tanta dependencia a un celular o a una computadora que no hicieron otra cosa que vivir entre pantallas virtuales, iluminadas con deseos y falsas realidades. De esta forma los ciudadanos comenzaron a embrutecerse continuamente en un ciclo vicioso creado por el entretenimiento. Vivieron zombificados en una realidad virtual, sin percatarse de la formación de la CBA y de la Sociedad, de las matanzas de los revolucionarios ni de los cierres de las escuelas, del continuo deterioro de la economía y de la producción en masa de alimentos genéticamente modificados, los cuales fueron utilizados para prolongar la adicción al entretebrutimiento.”  

 “Los pocos humanos que quedamos, y que aun luchamos por la causa, somos los últimos que tuvimos la oportunidad de realizar estudios graduados en una universidad (termino cuyo uso ha sido prohibido por la falta de accesibilidad a los centros académicos). Por nuestro desarrollo intelectual, nuestra orientación hacia una educación compartida y nuestra búsqueda continua de libertad nos persiguen, nos vigilan, nos matan.”

          Dos diminutas lágrimas se dibujaron en las mejillas de Oscar mientras recordaba lo que solía ser la agricultura puertorriqueña y la crianza de animales, tanto las mascotas como aquellos animales que servían de alimento para la humanidad.

“En este archipiélago, el mar solía ser azul y sereno, acompañado por la brisa que nos ofrecía la oportunidad de respirar aire fresco con olor a sal. Aún permea en mi memoria la idea de un animal como mascota, aquel que siendo noble, fiel y confiado en el humano fue ultrajado de su existencia a cambio de la violencia engendrada por las bestias humanas. Entonces, llegó el día en que la pesca se convirtió en una obligación debido a que el “mantengo” se acabó. Los fondos federales no dieron abasto para alimentar a nuestra población por tantos años. Entonces algunos puertorriqueños se lanzaron a las calles para robar y matar, mientras que otros nos lanzamos al mar y a los bosques para cazar y alimentarnos. En cuanto a la flora y la fauna de nuestro país, lamento decirte que apenas subsisten algunas especies de animales salvajes y pocas plantas no alimenticias. Entre algunos de los animales que sobrevivieron se encuentran los gatos salvajes, las iguanas, las serpientes, los ratones y otro tipo de roedores creados genéticamente que aparentan ser una mezcla de perros con ratas blancas (lo llamamos ratacan). El gobierno posee el control total de ellos y los utilizan como roedores de seguridad, ya que su sentido de olfato los convierte en un sensor casi perfecto para detectar intrusos a varios metros de distancia.”

“Mientras los ricos y privilegiados se alimentan de la carne de roedores, el resto de la población sobrevive de algunas algas marinas, del cultivo de frutos y vegetales o de insectos con altos niveles de proteína. El Comité de Agricultores Unidos por la Re-evolución se ha encargado de trabajar en la siembra y el mantenimiento de estos frutos. De acuerdo al gobierno, ya no es necesario cultivar porque todos los alimentos vienen enlatados y asegurados. Si fuera por la empresa privada viviéramos de la clonación de alimentos; pero nosotros sabemos que los efectos secundarios de ingerir esos venenos pueden reducir el lapso de vida por tres décadas. Por eso sembramos en nuestros bosques subterráneos con luz sintética, aunque en casos extremos nos inyectamos con suplementos vitamínicos y calóricos que nos ayudan a subsistir sin tener que ingerir comida por varios días.”

        Oscar se detiene unos segundos y observa el pequeño agujero que se asoma por el techo de cemento que cubre la base ubicada en los suburbios de la ciudad. Eran las doce del mediodía y entraba la claridad del sol proveyendo niveles de calor mayores a los cien grados Fahrenheit.


“El cielo solía ser azul. No tan azul como el mar, pero un azul que ofrecía tenues tonalidades a medida que llegaba el atardecer. Por cada día que pasa se asoma una nube negra que nace de las fábricas de clonación. El nivel de dióxido de carbono ha aumentado a un cinco por ciento en el aire, causando mareos, falta de aliento, dolores de cabeza, confusión y estremecimientos. Otra estrategia de las empresas privadas para liquidar al resto de la población o los inservibles, como nos llaman.”

Juan interrumpe nuevamente el monólogo del general Oscar.

“Jefe, ya estamos listos”, interrumpió el capitán con seguridad en sus palabras y una cucharada de ansiedad en su voz. Llevaba consigo un bulto lleno de explosivos, listo para explotar o explotarse sin mirar atrás.

             “Para recordar y nunca olvidar”. Luego de mencionar estas palabras, Quintero salió de nuestra base, dejándome con el recuerdo de un fuerte abrazo y un par de ojos mojados. 

            “En un minuto comenzamos a lanzar los gases lacrimógenos en las bases gubernamentales. Ya el capitán Quintero confirmó que se infiltró en la Sociedad y que hasta el momento nadie se ha percatado de su presencia”, me informó la teniente en mando.

            “Prepara la nave. En treinta segundos nos vamos”, contesté arrepentido de que el tiempo nos había ganado. No sabía cómo terminar mi despedida. Te me ibas desapareciendo sin haberte conocido y ya te extrañaba.

            “Ahora naces tú y elijo tu verdad. No me importa si el genocidio de árboles o la construcción de fábricas nos deja sin respirar, si ya el término mascota se ha convertido en una dieta más que en una responsabilidad, si este papel verdoso vale más que una vida humana, si la realidad es virtual, ideal o ignorada. Aura, te elijo porque eres la esperanza de que mi cordura algún día decida visitar mi locura.”

             “Elisa, te amo. Cuida a nuestra hija como si fuera la semilla de nuestra humanidad. Una vez termine todo esto nos encontraremos.”

            Oscar: “Mensaje terminado. Envía el mensaje a Elisa en Haití.”
            Zombot: Mensaje Enviado.
            Zombot: Se detecta una amenaza cerca de nuestra localización. ¿Qué desea hacer?
            Oscar: “Inicia código Auto-destrucción 2115.”



sábado, 17 de septiembre de 2016

ENTRE DOCENTES INOCENTES Y ESTUDIANTES MALVADOS {Por Don Sentido Común}


{Escrito por Don Sentido Común}
Editado por D. Pommers

Agustín de Hipona

“No hay que temer en estas verdades dice los argumentos de los académicos, que dicen: ¿Y si te engañas? Pues si me engaño, soy. Pues el que no existe, en verdad, ni engañarse puede; y por esto existo si me engaño. Y pues existo si me engaño, ¿Cómo puedo engañarme acerca de que existo, cuando es cierto que existo si me engaño? Y, por tanto, como yo, el engañado, existiría, aunque me engañara, sin duda no me engaño al conocer que existo.” 
San Agustín, De civitate Dei, XI, 26 en Historia de la Filosofía, de Julián Marías (1941)


El terror institucionalizado ha sido aprobado por la Administración Académica Central. Se reconoce diariamente ocultándose ante la virtud del estudiante, esperanzado, con un antifaz del proletariado y un vínculo despectivo: sobrepuesto en el altar de su facultad.

El homicidio es evidenciado en los libros que han sido publicados por alguna casa editorial. Antes del aprendizaje, impera el título magisterial, esto sin considerar la aportación juvenil ni la experiencia callejera que les otorga la vida. 

Son los docentes inocentes, las tinieblas del salón de clases; son aclamados en revistas, entrevistados / cognoscentes. Para la nación, son los que redactan su opinión en nuestro periódico. Son los que alguna vez fueron alumnos pero luego se olvidaron, cuando adoptaron el axioma de su titulación, se olvidaron.

Se diferencian de sus oyentes mediante insultos o altanerías; y ante sus aprendices solo demuestran frialdad, siendo pobres, infelices, sin cordura académica. Y el docente les comenta: “en el presente no hay tiempo suficiente para otorgarle a usted el espacio necesario, para escucharle declamar sus preguntas ignorantes”.

Muchos hemos firmado el mismo contrato; lo hicimos sin imaginar las condiciones que contribuirían, de manera bestial, a establecernos en un desarrollo−trampa que banalmente piensa estar en movimiento cuando, en  realidad, la forma de su esqueleto es defectuosa; el contrato falla porque se apoya de escrituras pálidas que solamente vomitan notas por salarios. Es un orgullo que, sin tener latidos para existir, lo albergamos, es vigente y sigue criándose en nosotros.

Esta forma de pensar está en metamorfosis, por esa razón es que puede figurar como una faena insoportable para los demás, sin embargo, una y otra vez se valida mediante sus normas institucionales. Entonces, el odio y el rencor se adueñan del flujo creativo en nuestras venas, nos posicionamos contra serpientes que han sido bautizadas por el canon y marcadas para el éxito con publicaciones esotéricas, exclusivas, propagadas por un manojo de estudiantes que deliran con ser mordidos por dicha hipocresía; incluso, se ofrendan con tal de propagar el veneno de sus dioses en nuestro hemisferio cerebral.

En el salón de clases (en su cárcel del pensamiento) se configura la distribución del poder; esto lo logra maromeando en la pizarra enseñanzas de autores que han sido revocados del ciberespacio. El marcador dicta la trayectoria de quienes copian sin cometer el delito de levantar sus manos.

La pregunta que se escapa del reino de las lecturas selectas, sirve de ejemplo para desprestigiar al alumno osado. La burla es contagiosa y es altamente compartida, con la burla se desprestigia al estudiante que se atreve a exhibir la maldad de su intelecto y la altanería de la interrogación. Así pretendemos emplear una aseveración que algún día un maestro reflexionó:
            No vincule al claustro en un asunto que no amerita discusión, pues será su persecución una lástima y un repudio, por querer hacer suyo un tema antiguo y olvidado. Es usted un ser único, mientras no exista un docente, pues será suyo siempre el presente al reinar la educación, aunque en esta dimensión son muchos los que enseñan con amor, pero existirá siempre el autor que es un canalla e interesado; no busque usted al tirano cuando tiene a su salvador.

viernes, 1 de julio de 2016

POST SCRÍPTUM

Wind-Fallen Trees (Ivan I. Shiskin, 1888, oil on canvas)


Los reportes del soldado Bokof


            Quisiera tener la voluntad para permanecer en la tranquilidad de este bosque, olvidarme de la espinosa promesa que hice, lanzar tu cuaderno de anotaciones en el vacío de un Cañón en Ciudad Hampa. Desearía liberar mi espíritu de la obligación que ha cargado desde que comenzó la guerra. Si no te hubieran herido de muerte, si quizás la bala hubiera chocado con tu rifle y no en el centro de tu pecho; si yo hubiera recibido el disparo del enemigo y no tú Bokof. Estoy seguro de que todavía irías por toda la región en búsqueda de Roffner, con la carta guardada en tu mochila; sé que estarías conmigo, caminando y hablándome sobre tu vida antes de la guerra, tus ojos resplandecientes, colmado de vida. 
            Debido a la misión que me tocó seguir luego de tu muerte ando fugitivo de nuestros ejércitos y, aunque han pasado dos años, sé que donde estás, lejos del mundo y su dolor, sigues retorciéndote de tristeza porque tu cuaderno todavía no ha sido entregado. El cuaderno viaja conmigo. Lo lamento Bokof, llegó mi hora de descansar.
                                                                                                          S. Escamora



‘In Arduis Fidelis’ (1919) by Gilbert Rogers. Oil on canvas.


Primera entrada. Perfil diario del señor Roffner. Puesto ocupado.
                                                                                                          J. Bokof

           
            Roffner es uno de esos húngaros que a primera vista provocan más tristeza que miedo. Es enorme, es un hombre altísimo pero cuando uno considera su cuerpo, mirándole desde cualquier ángulo, su estatura no es proporcional con la exagerada flacura que lo caracteriza. Roffner es raquítico, y no miento cuando digo que su color de piel siempre ha sido un enigma para mí; es amarillo, tiene muchos vellos en los brazos y en el pecho (lo sé pues ninguna camisa ha podido evitar que su voluminoso y rojo vello se desborde por encima de sus camisas cubriéndole la mitad del cuello). Su piel tiene manchas de todos los tamaños, manchas que esporádicamente aparecen por detrás de sus orejas y que han ido apropiándose de su piel; en ocasiones, el rostro del director parece brillar como lo haría cualquier lámpara eléctrica. Aun así, Roffner supone ser un hombre caucásico, de algunos cincuenta y tantos años de edad.

            Todas las mañanas Roffner toma servicio como director en jefe del Departamento de Investigaciones de la zona central en Isla UNO. En cuestión de minutos, se le puede ver pegado a un suero vitamínico que, según ha dicho el asistente personal de Roffner, a falta de esta infusión diaria de jugo, el jefe podría ser víctima de mareos y vómitos salvajes. Pero, nadie sabe cuál es la enfermedad que condena la salud del jefe. Nadie (por lo menos nadie dentro del circuito militarizado en la zona) puede dar cuentas sobre cómo Roffner y sus secuaces del ejército de Restauración llegaron a la Isla, ni cómo escalonaron rápido por el estrato interno del gremio central hasta obtener control de las dependencias más importantes. Pero el enigma de Roffner no radicaba en su notable habilidad para funcionar como un pulpo. A fin de cuentas, su poderío solo alcanzaba a tener control hasta los límites de la frontera con el mar pues, fuera de Isla UNO, nadie gobernaba a nadie.

Segunda entrada. Novedad extraordinaria.

                                                                       ***     
Hechos ocurridos el miércoles, 2 de agosto del año corriente.
Lugar: Departamento de Investigaciones. Nivel subterráneo.
Código: 25 ALPHA•LONDRES•VICTOR.
                                                                                                                      J. Bokof
           

9:00am
            Como de costumbre, a las nueve en punto, Roffner, en disposición protocolar como director de zona, comunica vía frecuencia las novedades:
            Con los buenos días a todos los compañeros, indiquen las respectivas novedades de cada sector y si alguna labor extraordinaria debe ser declarada para propósitos de arreglo en el itinerario, ahora es el momento para informarla. Nos espera un maravilloso turno. 
            De esta manera codificada, Roffner nos dejaba saber si durante el día se avecinaban inspecciones o visitas a nuestro departamento.

11:35am
            Estamos a la expectativa de recibir más instrucciones. Han pasado varios minutos sin escuchar el usual comunicado de las once de la mañana que el jefe imparte. Al cabo de treinta y cinco minutos de espera y ante la extrañeza del asunto, la directiva ha decidido entrar en la oficina del director. Se comenta que Roffner tal vez pudo haber padecido algún percance relacionado a su enfermedad.

11:50am
            Todo parece indicar que nuestro director ha abandonado las facilidades sin notificárselo al personal. La directiva ha convocado una reunión de emergencia. 

12:15pm
            El jefe ha sido declarado como una persona desaparecida de alto interés. 


Tercera entrada. Día 17 desde la desaparición de Roffner.
                                                                                                          J. Bokof

11:50am
            Han transcurrido más de dos semanas sin hallar pistas o evidencia concreta respecto a lo sucedido. Al momento no hay nada que reportar.


Cuarta entrada. Día 25 desde la desaparición.
                                                                                                          J. Bokof

7:00am
            El Comité de Seguridad Interna ha comenzado la cacería.


Quinta entrada. Día veintiséis desde la desaparición del director.
                                                                                                          J. Bokof

            No hay novedades sobre el paradero de Roffner.


Sexta entrada. Día 45. La Partición.
                                                                                                          J. Bokof


            Durante la madrugada de hoy quedaron oscurecidos los intentos de llegar a una posible tregua entre los oficiales del ejército de la restauración y los líderes de la falange Púrpura. Algunos soldados hemos decidido ingresar en los bosques de la cordillera y desde allí consolidar una pequeña falange con miras hacia futuros golpes contra la dirigencia. Según el último comunicado, la ofensiva figura como el siguiente movimiento a seguir. Al momento de preparar este reporte, los transportes alternos de movilización están siendo abordados; también se ha repartido un mapa con rutas para cruzar la cordillera. Los mapas fueron delineados y entregados por nuestros líderes de escuadrón. 
            Somos pocos pero temibles. Algunos como mi amigo, el sargento Sésis Escamora, han servido como motivadores levantando los ánimos de los compañeros. Estimo que prontamente experimentaremos algo de recuperación, quizá cuando nos hayamos adentrado en la montaña.


Séptima entrada. Día 57. La expedición.
                                                                                                          J. Bokof

            En la selva los días son húmedos, extenuantes. Durante las próximas dos noches, nos hospedaremos en la antigua cantera ubicada en la zona conocida como La Sierra del Muerto. Como muestra de compromiso y en solidaridad con los caídos, Sésis propuso como ofrenda que, por cada ser querido que hubiera sido asesinado por la Restauración, los soldados debían buscar dos piedras para colocarlas a orillas de la quebrada. Así lo hicimos.


Octava entrada. Día 58. 
                                                                                                          J. Bokof

            El compañero Sésis y este servidor hemos sido escogidos para emprender una misión de exploración de terreno. Tan pronto el alba deje ver sus primeras luces, partiremos de la cantera.


Novena entrada. Día 65. Búsqueda en la sierra.
                                                                                                          J. Bokof

            Los pasados días han servido para fortalecer nuestras ansias de supervivencia. En el inicio de la búsqueda conocíamos al pie de la letra la ruta que indicaba el camino hasta la presunta estación de radio en el valle oeste de la Sierra del Muerto, la difusora que funcionaba de albergue para la disidencia; no obstante, el propio Sésis fue el primero en aceptar el hecho de que, aun cuando estábamos cerca del objetivo, el problema de movilización era debido a un mal cálculo del estratega en búsquedas de la falange. Por este fallo en la inteligencia, nos habíamos extraviado y no contábamos con orientación real en el campo de batalla.

Hudson Valley Oil Painting w/ Cows, Sheep, Signed W.M Cormack


Décima entrada. Día 67. Valle del Muerto.
                                                                                                          J. Bokof

            Encontramos el albergue en el valle. Contraria a la información que nos había servido de esperanza en la dificultosa búsqueda, no hallamos signos de vida ni de alimentos, tampoco rastros que indicasen actividad humana en el lugar. La estación parecía estar abandonada hace meses. 
            Hicimos el conteo de suministros que teníamos pero nos topamos con la dura verdad de que poseíamos una escasa porción de comestibles y algunas onzas de agua destilada. No podíamos beber agua ni comer de ningún animal del área, era de nuestro conocimiento que los ejércitos de la Restauración habían envenenado los recursos naturales de la Sierra para evitar un éxodo masivo de la disidencia hacia esta región.      



Undécima entrada. Día 68.
                                                                                                          J. Bokof

9:35am
            Nos sorprendió el golpe de una corriente de fango. Llovía torrencialmente cuando el compañero Sésis y yo quedamos separados durante horas. Resbalé desde la cima del valle estropeándome el hombro izquierdo y lesionando mi tobillo.

12:25pm
            A pesar del incidente, pude componerme y los disparos al aire que Sésis hizo me orientaron hasta llegar a su ubicación. Pude abrirme paso entre la maleza y reunirme de nuevo con el compañero. Noté en él la alegría más grande y, sinceramente, puedo testificar que tan grato sentimiento fue reciprocado.
            Fue entonces cuando decidí notificarle a Sésis acerca de la existencia del documento que yo custodiaba en secreto; a sabiendas del alto riesgo que implicaría darle acceso a esta información, el compañero tendría que escoger entre asistir o enjuiciarme ante la justicia del movimiento pues, una vez fuera notificado de mi encomienda, ambos estaríamos en el mismo plano. Le pedí que me disculpara por la súbita ocurrencia diciéndole que si yo fuese a involucrarlo en algo banal, la mejor acción era permanecer en silencio sin siquiera notificarle la verdad del asunto. Me dijo que podía confiar en él. Entonces, procedí, le dije que en el interior de mi mochila guardaba un cartapacio de cartón con un documento clasificado para muchos, le dije incluso sobre el carácter abominable de la data en cuestión. Le indiqué que llevaba un cuaderno con reportes que, de ser necesario, serviría para que conociese a fondo acerca de la exclusividad de mi verdadera misión. Coloqué la mochila en sus manos y lo dejé solo para que la examinara por varios minutos. 

12:45pm
            A mi retorno, los ojos de Sésis habían cambiado de color, como si un espíritu obseso habitara en su cuerpo. Estaba pálido pero se puso de pie y me dio un apretón de manos a la vez que acercó su boca a mi oído y dijo: Bokof, no te preocupes, conservar un amigo vale más que recibir el fuego de mil rifles.

12:57pm
            Hago constar que el sargento Sésis Escamora ha sido debidamente notificado sobre los pormenores de la gestión que este servidor pretende llevar a cabo. Certifico que el sargento Escamora accedió a mi petición de encargarse de dicha gestión si el caso fuese que este servidor no pudiera ejercer su encargo. El compromiso y las especificaciones de la misión a seguir quedan escritas en tinta y su contenido ha sido firmado por el sargento S. Escamora, el mismo certifica estar en buena condición física y mental, certifica no haber sido coartado para aceptar dicha encomienda; este servidor, J. Bokof, firma la certificación como testigo ocular del sargento Escamora.
            Ahora el sargento Sésis Escamora tiene pleno conocimiento de la existencia, intención e importancia de la confidencialidad tanto del documento en cuestión así como del cuaderno de reportes que me fue encomendado. El sargento Sésis Escamora reconoce que, de suscitarse cualquier eventualidad que afecte o provoque la mortandad de este servidor, él quedará absolutamente a cargo de honrar el contrato que le fue transferido el día de hoy luego de que dicho documento me fuera comisionado el día miércoles, 2 de agosto del año corriente y que, en origen, fue entregado a este servidor por el mismísimo Director de Investigaciones, el señor Roffner.

Sésis, Judas Iscariote, hijo de un valle contaminado sin aliados

            Ahora vivo ocultándome en el universo escaso del bosque. Si hubiera sabido que terminaría siendo el mensajero de Roffner, un soldado traicionero y en fuga trabajando para Roffner, un soldado con la misión solitaria de darle la espalda a mis compañeros, sinceramente no hubiera optado por ingresar en este valle sin salida. Reconozco haber accedido voluntariosamente a la petición de Bokof, aunque aclaro que debido a mi decisión he fallado como soldado de un régimen que me antecede. Fui leal al egoísmo de honrar una faena individual incluso por encima de los diseños de nuestra orden colectiva como miliciano de la revolución anti oficialista. Si el objetivo tuviera como fin lanzarme en un abismo y eliminar toda evidencia de la data y los cuadernos de la mochila de Bokof, misión que ahora me parece ser una obstinación inquina que me encomendó un cadáver, tal vez vivir en el destierro de la jungla sería un empleo menos agudo de tragar. En la soledad de la sierra, el tiempo me ha dado una nueva tranquilidad que se niega a permanecer en el destierro. Si el hecho de continuar en fuga responde a una lealtad ciega por Bokof y no a los pactos que hice para luchar y alcanzar nuestra liberación, la solución es resignarme a vivir como un traidor. Pero sé sobre las fallas que se esconden entre las líneas de todo contrato, los contratos se pierden, pueden sufrir alteraciones y contrario a la eternidad de un pacto, el contrato tiene fechas de expiración.  
                                                                                                          S. Escamora

JOHN WALSH, THE WAR ARTIST, 2015

jueves, 16 de junio de 2016

Libre caribeña: En crisis puertorriqueña por {Don Sentido Común}

I
Libre caribeña, llena de ilusión, por la colonización implantada en tus lóbulos.
Libre la visita del indio antillano, quien ensilló con sus paisanos la canoa trunca y hueca, rellena por la meca del taíno borincano. Defensor politeísta, cazador y compueblano, fuiste solo un turista en un hábitat cristiano.

Caribeña libre; baila el mar en tus caudales, entre los cúmulos de arena, donde asoman tus palmares.  Entrando por las remisas, del antillano secuestrado, se filtra un español tirano, camuflado libertador. Corta en sangre, evoca chispas, entabla sanciones libertarias; juega el blanco industrialista en el cañaveral.

Antillas caribeñas, en responsable cumplimiento histórico, tomen nota de esta colonia, cuyo fruto es melancólico.  Ante las Antillas colonizadas, sufren los indígenas atónitos, al tener conocimiento que sus dioses fueron lúdicos. Arcaicos y Arahuacos, cultivaron con orgullo el fruto, presentando un legado consciente, y murieron lentamente evangelizados y colonizados.

Taínos y Caribes, en constante movimiento marítimo; cuentan de líderes únicos, que llevaron el siguiente mensaje: ¡Queremos un Caribe unido, sin pieles blancas ni esclavos! Y así fueron traicionados, por la Iglesia Católica, quienes purificaron nuestra historia en sus biblias tronchadas; queriendo a su amada España, por encima de sus colonias.
II
Puerto Rico caribeña, violentada verbalmente, por el que no habla tu idioma, por el que siembra tu muerte. Cantan loores de unos días, cuando luchábamos por nuestros derechos, porque teníamos de frente el pecho y en la espalda los intereses.

Entre otros horizontes, rugía la lucha armada, por la independencia cubana a tono con el Caribe. Héroes anónimos, Betances y Martí, en discursos unísonos, libertadores fugaces. Antillanos macheteros, cortando la sangre corriente, clamando derechos humanos y dándole vida al guerrero.   

Celebran la independencia cubana, ¡Viva Cuba Libre!
Y se estrella el ave manca sin hermana antillana,…cuya historia nos contaba, con cariño y fervor Lola:
Cuba y Puerto Rico son
de un pájaro las dos alas,
reciben flores o balas
sobre el mismo corazón...”

Siglo XX de amargura, pura lluvia encarrilada, hacia un malvado encuentro con la invasión norteamericana. Rifle santo, santa águila; cobijando el manto blanco. Don Albizu Campos en oratorias callejeras, llama Yanqui al enemigo, lo torturan y encarcelan; sin ningún recuerdo a su lado, de lo que solía ser su bandera.
Ondulando nuestra bandera, mueren nacionalistas marchando, acribillados por las cincuenta estrellas, en manos de policías hermanos. Llaman crimen a la defensa de su patria puertorriqueña, lloran madres, gritan querellas; olvidamos el estrago.

III
Paisaje colonizado, Caribe encerrado en miedo, entre buitres monetarios y politiqueros monederos. Político interesao, buscón y paquetero,…laudable es tu jardinero, mientras te encuentres en su trinchera.  
Progresista y Populete, duérmase en las pajas de ese rumbo, porque el jibaro afila su machete mientras duerme el resto del mundo.
Y el que usa la palabra, te hace hueco en tu discurso.  
Para que le cuenten al partido, lo mucho que han perdido el pulso. 

Cuenta Hostos de una época, en donde contaba el discurso, cuando solíamos vencer al que educaba por ofrecer cursos. Siendo participe de un tiempo, de palabras loables y de fe en la palabra, donde la cultura despertaba y el Caribe se arraigaba.
Sufre Latinoamérica por la guerra hispanoamericana, separando a nuestro pueblo del resto de sus hermanas. Fuimos ricos en conocimiento y pobres en alimento, ahora pobres en conocimiento y abundante en encarcelamientos.
Triste hermana Caribeña, libre en alma y en espíritu,
Lloran la crisis puertorriqueña, quienes lucharon por un país único. Y en tiempos de pura paz recordaremos la historia, de héroes olvidados en el tiempo y una caribeña digna.