miércoles, 11 de julio de 2012

Ave. Universidad



                                                            Silencio. Silencio. Silencio. 

Ya no siente ciudad con serpientes,
aunque sí, torpes, ahora son  
como amígdala en revancha
como gentes sin rostro, sin dientes
porque tienen esquina

hablan otras lenguas
como son los cigarrillos con relleno
con lo que sea
como el sueño de un país abierto en dos maldiciones
como se pudren vitrina y escalera
esa calle idiota
que perdió sima, se hizo colmado/bar/tatuaje
como aparición de ratas y patrullas amanecidas;
contra el ombligo suave de aquella vez, de antes,
cuando en lunes se bebía calor con sentido
con baile, con litio, con sorbeto
cuando la malicia era nuestra
con desmayo/navaja/caridad
con cervezas para muchas bocas que mordían piedras,
amapolas; cuando el día era del sol carnicero,
el 103 tenía guitarras, micrófonos,
olores hondos
que nos cantaban sin venganza
como barra con paraíso,
solamente.

2 comentarios:

  1. “con cervezas para muchas bocas que mordían piedras, amapolas; cuando el día del sol carnicero”

    me dejo sin aliento, tremenda comparacíon con la vida riopiedrense.

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